Sí, Barcelona prepara una nueva batería de medidas para mejorar la seguridad de los motoristas en sus calles. El Ayuntamiento quiere reforzar las conocidas ZAM, las zonas avanzadas para motos situadas en los semáforos, y llevará a cabo 2 pruebas piloto con soluciones destinadas a mejorar la protección de los usuarios de moto y aumentar su visibilidad en determinados puntos de la red viaria.
Las actuaciones comenzarán a ejecutarse a finales de 2026 y continuarán durante 2027, dentro del trabajo desarrollado por el Observatori de la Motocicleta de Barcelona. Una iniciativa en la que participan el Ayuntamiento, Motoristes per Barcelona, la asociación de víctimas P(A)T, ANESDOR y la DGT.
Como os estamos contando, la iniciativa llega en un momento en el que la seguridad de los moteros continúa siendo uno de los grandes retos de la movilidad urbana. La DGT considera que la infraestructura constituye uno de los 3 grandes pilares para reducir las consecuencias de los siniestros, junto con la prevención y los sistemas de protección. Lamentablemente, en 2024 fallecieron 441 compañeros en carretera.
Barcelona ampliará las zonas avanzadas para motos
Una de las principales actuaciones previstas afecta directamente a las ZAM, las zonas avanzadas de motos que permiten a los motoristas situarse por delante del resto del tráfico cuando un semáforo está en rojo. Actualmente existen 52 de estas zonas en el distrito de L’Eixample. Ahora, el Ayuntamiento de Barcelona tiene previsto revisar y mejorar su señalización y, además, aumentar progresivamente su número hasta alcanzar alrededor de un centenar.
La ampliación tendrá especial protagonismo en dos de las arterias más importantes de la ciudad: la calle de Aragó y la Gran Via de les Corts Catalanes. El objetivo es obvio, mejorar la visibilidad de los motoristas y ordenar su posición respecto al resto de vehículos, reduciendo las situaciones de conflicto que pueden producirse en las intersecciones y facilitando que las motos sean más visibles para los conductores.
No es un asunto sin importancia en una ciudad como Barcelona, donde las motos tienen un peso especialmente importante en la movilidad diaria. Según datos de ANESDOR, las motos representan aproximadamente el 20,1% del parque de vehículos de la ciudad.
Seis amortiguadores para reducir las consecuencias de un accidente
La actuación más llamativa será, probablemente, la prueba piloto de seis amortiguadores de impacto diseñados específicamente para su utilización en entornos urbanos. Estos dispositivos están diseñados para absorber y disipar parte de la energía cinética generada durante un impacto y, de esta manera, reducir la gravedad de las lesiones que puede sufrir un motorista en un accidente.
Obviamente, la ubicación no será aleatoria. Barcelona estudia instalarlos en puntos especialmente sensibles, como bifurcaciones y accesos o salidas de vías rápidas, donde una caída puede terminar provocando un impacto contra elementos rígidos de la infraestructura. Entre los emplazamientos que se están analizando figuran la entrada del túnel de Glòries en sentido Besòs, el acceso al túnel de Lesseps en sentido Llobregat o la entrada del túnel de la ronda del General Mitre en sentido Llobregat.
Más visibilidad con elementos reflectantes de color amarillo flúor
La segunda prueba piloto tendrá un objetivo diferente: conseguir que determinados obstáculos y elementos urbanos sean más fáciles de identificar por los motoristas. Para ello se estudiará el uso de elementos reflectantes de color amarillo flúor, una solución que se probará tanto en zonas de obras como en diferentes elementos de la propia infraestructura urbana.
Uno de los lugares elegidos son las salidas 5 y 6 del carril lento de la ronda de Dalt, coincidiendo con la zona afectada por las obras de cobertura de esta vía. También se instalarán estos elementos en 3 puntos de la plaza de Tetuán, concretamente en los bordillos que delimitan las isletas centrales de los pasos de peatones que atraviesan la Gran Via tanto en sentido Llobregat como en sentido Besòs.
La ampliación de las ZAM y las 2 pruebas piloto se ejecutarán entre finales de 2026 y 2027, por lo que todavía habrá que esperar para conocer los resultados y comprobar si estas soluciones se extienden posteriormente a otros puntos de Barcelona.
En cualquier caso, la dirección parece clara: la seguridad del motorista no depende únicamente de cómo conduce o del equipamiento que utiliza. También importa, y mucho, cómo está diseñada la ciudad por la que circula. Y Barcelona quiere empezar a actuar sobre ese tercer elemento, la infraestructura, con soluciones específicamente pensadas para quienes se desplazan sobre 2 ruedas.
José María Riaño, secretario general de ANESDOR, ha declarado: “Desde ANESDOR consideramos muy positivas estas medidas, fruto del trabajo conjunto del Observatori de la Motocicleta bajo el liderazgo del Ayuntamiento de Barcelona. Para nosotros es fundamental que la infraestructura esté diseñada específicamente para proteger al motorista: amortiguadores pensados para velocidades urbanas (no adaptados de la autopista), mejoras de balizamiento en obras y puntos conflictivos, y una apuesta clara por las zonas avanzadas para motos. Es el camino: soluciones técnicas que busquen mejorar la seguridad de los motoristas de forma práctica, útil y diferenciada de los turismos”.
