Almas teñidas de rojo en una World Ducati Week de centenario

Almas teñidas de rojo en una World Ducati Week de centenario
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El centenario del fabricante de Borgo Panigale, enmarcado en la duodécima edición de la World Ducati Week (WDW), ha sido el catalizador perfecto para que la comunidad ducatista compartiera su devoción por las dos ruedas.

Más que un evento conmemorativo, esta edición ha sido una exhibición de músculo institucional y pasional. Bajo el lema “Live the Legend. Celebrate 100 Years Together”, Ducati ha desplegado su universo al completo: desde la innovación de producto hasta el peso de su legado competitivo, rindiendo homenaje tanto a los usuarios anónimos como a los campeones que han forjado su historia.

El asfalto de Misano sirvió de punto de encuentro para leyendas de la talla de Casey Stoner, Loris Capirossi, Carlos Checa, Rubén Xaus, Troy Bayliss y Carl Fogarty. 

Las leyendas Troy Bayliss y Carl Fogarty, junto al CEO de Ducati Claudio Domenicali.Ducati

Una herencia que convive con el presente de la marca, representado por figuras en activo como Marc Márquez y Francesco Bagnaia (Ducati Lenovo Team), Fabio Di Giannantonio y Franco Morbidelli (Pertamina Enduro VR46 Racing Team), Nicolò Bulega y Álvaro Bautista en Superbikes, y el incombustible piloto de pruebas, Michele Pirro.

El privilegio del pase de prensa me permitió aterrizar en Italia un día antes para adentrarme en el núcleo de la marca: el Museo y la fábrica de Ducati. Para cualquier aficionado que transite por la Emilia Romagna —el venerado Motor Valley—, esta es una parada obligatoria. 

El verdadero motor de Ducati son sus Fans

Claudio Domenicalli

CEO de Ducati

Gracias a Ducati España, pude experimentar la intrahistoria de la fábrica almorzando en su comedor, un espacio donde directivos y operarios de la cadena de montaje convergen bajo el omnipresente color rojo. La jornada culminó a pie de playa, con una Ducati Panigale V2 como testigo de una cena bajo la puesta de sol del Adriático.

Ambiente espectacular en los accesos al Misano World Circuit.Ducati

El viernes, el circuito despertó. Los accesos colapsados por motos, coches y autocaravanas anticipaban una bendita locura. 

Entre el clamor de los escapes, el espacio Collezione 100 brilló con luz propia. Allí, Ducati exhibió sus modelos actuales vestidos con decoraciones clásicas, destacando una Ducati Hypermotard V2 SP que rinde tributo a la 860 con la que Benjamín Grau y Salvador Cañellas conquistaron las 24 Horas de Montjuïc en 1975. 

Unidades de estricta colección, todas ya adjudicadas. Este viaje al pasado se completó en el Heritage Village, nutriendo el evento con modelos históricos cedidos por coleccionistas privados.

La masiva vuelta al circuito es uno de los momentos clave de la WDW.Ducati

Sin embargo, la experiencia definitiva de la WDW exige subirse a la moto. La masiva vuelta al circuito, con más de 5.000 motocicletas rodando al unísono, justifica cualquier incomodidad. Aguardar bajo un sol de justicia, con el ventilador de mi Ducati Multistrada cociéndome las piernas y el casco empapado, se vio compensado por una piel de gallina constante. 

Tras el asfalto, la tradición manda: hamburguesas cocinadas por la cúpula directiva de la marca, con Claudio Domenicali, CEO de Ducati, al frente. La mía, cortesía de Carlos López Panisello, director general de Ducati para España y Portugal.

El sábado elevó las pulsaciones. Emilio Zamora me hizo partícipe de su stunt show, saltando literalmente sobre mí con una Ducati Multistrada; una maniobra donde la profesionalidad del piloto transformó el riesgo en espectáculo. 

Emilio Zamora deleitó al público con sus acrobacias.Ducati

La agenda del día no dio tregua: relatos de vuelta al mundo con Charly Sinewan, anécdotas de Rubén Xaus y un golpe de efecto técnico con el estreno mundial de la Ducati Desmo 450 SM, la audaz apuesta monocilíndrica con la que Borgo Panigale asalta el exigente terreno del motocross.

En paralelo, la Lenovo Race of Champions encendió el cronómetro. La competición es el pilar fundacional de Ducati, y ver a los mejores pilotos del mundo medirse en igualdad de condiciones sobre las Panigale V4 S es un privilegio. 

Nicolò Bulega dominó desde los libres, adjudicándose la pole por delante de Lorenzo Baldassarri y Bagnaia. La jornada cerró con un emotivo homenaje improvisado por la grada a Pecco, arrancando lágrimas al campeón italiano.

Nicolò Bulega, vencedor de la Race of Champions.Vernasca Matteo / Ducati

La carrera del domingo confirmó el estado de gracia de Bulega, quien impuso un ritmo inalcanzable. Queda la incógnita de si esta exhibición fue el último empujón para sellar su salto a MotoGP con el VR46. Alberto Surra y Baldassarri completaron el podio, mientras que Bagnaia (quinto) y Márquez (duodécimo) optaron por la prudencia; el equipo oficial de MotoGP no estaba para asumir riesgos innecesarios.

Tras un fin de semana extraordinario, el silencio posterior a la carrera resulta extraño. En mi cabeza aún resuena el inconfundible repiqueteo de los embragues en seco. Ahora solo queda tachar los días en el calendario para la próxima edición, una cita en la que, si los movimientos del paddock siguen su curso, deberemos ver a Pedro Acosta vistiendo el rojo. Hasta entonces, queda el eco de las palabras de Domenicali: “El verdadero motor de Ducati son sus fans”.