Agosto es el peor mes para salir en moto, y lo ha demostrado un estudio de 25 años

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Apenas un día después de conocer las nuevas recomendaciones de la ONU para reducir la siniestralidad de los moteros, y de las que os hablamos extensamente, un estudio británico vuelve a poner el foco sobre uno de los escenarios más peligrosos para quienes viajan sobre 2 ruedas: las carreteras secundarias durante los meses de verano, especialmente el mes que acabamos de arrancar.

Como os estamos contando, el análisis elaborado por la aseguradora Ageas durante 25 años y con datos oficiales del Departamento de Transporte británico, concluye que agosto concentra el mayor número de accidentes registrados en vías secundarias. Según el estudio, el 38,1 % de todos los accidentes notificados se producen precisamente en este tipo de carreteras, una tendencia que aumenta de forma progresiva desde el inicio del verano.

Un riesgo que también preocupa fuera de Reino Unido

Aunque las cifras corresponden al Reino Unido, la situación resulta fácilmente extrapolable a otros países europeos, incluida España. Agosto coincide con el mayor volumen de desplazamientos vacacionales del año, cuando miles de motoristas aprovechan el buen tiempo para recorrer puertos de montaña, carreteras comarcales y rutas panorámicas. Precisamente ese aumento del tráfico, unido a la presencia de conductores menos familiarizados con el recorrido, incrementa el riesgo de maniobras imprevistas, frenazos o invasiones del carril contrario.

No es casualidad que la propia ONU, como os comentamos ayer, haya situado recientemente a los motoristas entre las prioridades de su nueva estrategia mundial de seguridad vial para el periodo 2026-2030. El organismo considera imprescindible mejorar tanto la infraestructura como la formación y las tecnologías de prevención para reducir el elevado número de víctimas entre los usuarios más vulnerables.

Carreteras más atractivas… pero también más peligrosas

Uno de los datos más llamativos del estudio es que los accidentes ocurridos en carreteras secundarias presentan una probabilidad de ser mortales casi 10 veces superior a la de los registrados en entornos urbanos. Además, las lesiones graves también son mucho más frecuentes. La explicación está en varios factores que suelen coincidir en este tipo de vías:

Velocidades medias más elevadas.
Curvas ciegas y cambios de rasante.
Cruces con escasa visibilidad.
Márgenes reducidos para evitar un obstáculo.
Mayor presencia de gravilla, barro, ramas o firme deteriorado.

El verano añade nuevos peligros

Como os estamos contando, Ageas también señala que durante los meses estivales aumenta el número de conductores que abandonan las grandes ciudades para dirigirse a playas, parques naturales o destinos turísticos. Esto provoca una combinación especialmente delicada: «vehículos que reducen la velocidad de forma inesperada para buscar una dirección, conductores que desconocen el recorrido, caravanas, ciclistas, peatones, maquinaria agrícola o incluso animales cruzando la calzada«.

A ello se suma un fenómeno cada vez más habitual: los navegadores GPS desvían parte del tráfico desde las carreteras principales congestionadas hacia estrechas carreteras secundarias que no siempre están preparadas para soportar ese volumen de circulación.

La velocidad no siempre es el límite adecuado

Los expertos recuerdan que respetar el límite legal no garantiza circular con seguridad. En muchas carreteras secundarias la velocidad adecuada depende de la visibilidad disponible, del estado del firme y de la posibilidad de encontrar un obstáculo tras la siguiente curva. Por ello, la aseguradora recomienda adaptar el ritmo de conducción a las condiciones reales de la vía, anticipar la posible presencia de usuarios vulnerables y evitar cualquier exceso de confianza, especialmente cuando se circula por carreteras desconocidas.

En el fondo, el mensaje coincide plenamente con el que trasladaba la ONU en su reciente hoja de ruta sobre seguridad vial: «reducir la siniestralidad de los motoristas no depende únicamente de motos más seguras o de nuevas tecnologías«. También exige infraestructuras mejor diseñadas y una conducción capaz de anticiparse a los riesgos que, especialmente en verano, esconden muchas de las carreteras que disfrutan los aficionados a las 2 ruedas.