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“La seguridad de los participantes es nuestra máxima prioridad”, afirma Ingo Böder, el director general de Nürburgring.
Lo cierto es que, en el Nordschleife, el largo y antiguo trazado de 20,8 km, se han producido diversos accidentes entre coches y motos al rodar de manera conjunta en el circuito, siendo habitualmente estas últimas las mayor perjudicadas, como es lógico.
“Los motociclistas corren un riesgo especial porque, a diferencia de los conductores de coches, no tienen nada que les absorba los golpes”, continua Böder.
“Por eso hemos decidido separar estrictamente a los coches de las motos en el futuro y reestructurar la oferta para los motociclistas para que puedan disfrutar de la experiencia de Nürburgring de la forma más segura posible”.
A la práctica, esto significa prácticamente expulsar a las motos del circuito largo, el Nordschleife, ya que tan sólo se han previsto cuatro días en todo el año, en verano y en concreto los días 30 y 31 de julio y el 13 y 14 de agosto, con diferentes grupos separados por niveles de experiencia y con un monitor guiando cada grupo.
“Estas ofertas permiten a los participantes experimentar esta pista, única y desafiante, con un guía profesional y en condiciones controladas”, agregó Böder.
Es decir, que sí o sí habrá que rodar con un guía o monitor. Eso sin duda encarecerá más la rodada.
Se podrá rodar en el trazado de Gran Premio (5.137 m) sin problemas, con un total de 38 días de tandas ya previstos.
