
La colaboración entre Volvo y Google, iniciada en 2020, entra en una nueva fase y redefine el papel del software a bordo. Con motivo del inicio de la producción del nuevo EX60, Anders Bell, Chief Engineering y Technical Officer de Volvo Cars, deja clara una estrategia: en lugar de desarrollarlo todo internamente, la marca sueca apuesta por una integración profunda con uno de los líderes globales del ecosistema digital.
Una decisión que hoy, años después, se traduce en una ventaja tangible tanto en el desarrollo tecnológico como en la experiencia de uso para el cliente.
Saber elegir a los mejores proveedores
Cuando Volvo decidió adoptar Android Automotive en 2020, el sector apostaba por sistemas propietarios y cerrados. En parte, todavía lo hace. La idea de apoyarse en un socio externo para una parte tan crítica del software podía parecer arriesgada, pero, según Bell, ha sido una apuesta acertada.
En vez de dispersar recursos intentando construirlo todo en casa, Volvo ha optado por centrarse en la ingeniería del coche, dejando en manos de Google la gestión del ecosistema digital y de los servicios conectados.
Volvo EX60 2026, el interior
Foto: Volvo
Ahora que el desarrollo del hardware y del software de un modelo debe avanzar en paralelo, esta decisión se traduce en una posición privilegiada: Volvo se ha convertido en uno de los principales socios de referencia para Android Automotive y para los Google Automotive Services.
En la práctica, desarrolla junto a Google nuevas funciones y las incorpora antes que nadie a sus coches, replicando un modelo ya visto en el mundo de los smartphones. El resultado es acceso anticipado a las actualizaciones y una mayor calidad del software, evitando los compromisos típicos de quien intenta hacerlo todo por su cuenta.
Del asistente de voz al coche que ve
El siguiente paso es la integración de inteligencia artificial avanzada. Volvo está introduciendo Gemini como asistente conversacional a bordo, con un impacto inmediato: la actualización llegará también a modelos fabricados hace años, llevando nuevas funciones a millones de vehículos ya en circulación. Así, el valor del coche se mantiene incluso después de la compra.
Volvo EX60 y EX60 Cross Country (2026)
Foto: Volvo
Pero el verdadero salto llegará con las próximas generaciones: los sistemas de infoentretenimiento, adelanta Bell, se conectarán directamente a los sensores del coche, incluidas las cámaras. Esto permitirá a la inteligencia artificial no solo responder a comandos de voz, sino también interpretar lo que el vehículo ve en tiempo real.
Traducido: se podrá preguntar si una señal permite aparcar, si un objeto cabe en el maletero u obtener información contextual durante la conducción, sin distracciones. Además, en el caso de los coches eléctricos, la inteligencia artificial también tendrá un papel en las estimaciones reales de autonomía y tiempos de recarga.
Foto: Volvo
De cara al futuro, esta integración abre la puerta a una interacción completamente nueva, en la que el coche se convierte en una extensión de la vida digital del usuario. Entre la realidad aumentada, la conexión a la nube y la capacidad de procesamiento a bordo, el sistema ya no se limita a ejecutar comandos, sino que se adelanta a las necesidades y aporta información útil.
Y, no menos importante, sin imponer un ecosistema cerrado: Volvo seguirá siendo compatible también con Apple CarPlay, dejando al conductor la elección de cómo quiere interactuar con su coche.
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