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Están limitados a 25 km/h por evidentes razones, entre ellas, porque no están preparados para ir más deprisa: ni ruedas, ni frenos, ni chasis están previstos para superar esa velocidad.
Aun así, muchos de los propietarios de patinetes eléctricos los modifican para alcanzar velocidades que triplican o incluso cuatriplican el máximo permitido, con el consiguiente peligro para los transeúntes y para el propio conductor.
Eso mismo sucedió en Ancora, Italia. Una patrulla de la policía local estaba efectuando un control de matrículas de patinetes, que son obligatorias desde el 16 de este mes de mayo en aquel país. Estas matrículas se consiguen en la web dedicada de la Jefatura de Tráfico italiana y son adhesivas y de 6×5 cm.
A la patrulla le llegó el aviso de que un vehículo había sido detectado por un radar de velocidad a más de 100 km/h en el entorno urbano, y este vehículo resultó ser ¡un patinete!
El conductor fue detenido de inmediato y el patinete requisado. El autor se enfrenta ahora a una elevada multa, además de haber dicho adiós a su rápido (e ilegal) vehículo.
En España, en estos últimos años, también han sido detectados, incluso grabados por otros conductores, varios patinetes a velocidades superiores a los 80 km/h.
Más allá de los aspectos legales, es preocupante la falta de consciencia del peligro que genera manipular estos populares vehículos.
