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Con el verano en pleno auge y las carreteras de ciertas zonas turísticas al borde del colapso, la Dirección General de Tráfico (DGT) está estudiando nuevas estrategias para reducir la congestión vial. Aunque muchas ciudades españolas experimentan un descenso en el tráfico durante julio y agosto, otras se ven saturadas por el incremento de visitantes. Por ello, el organismo de tráfico está considerando cambios que podrían generar controversia.
Una de las propuestas más llamativas es la de extender la lógica de los carriles VAO (vehículos de alta ocupación) a toda la red de carreteras más transitadas, especialmente en áreas como la Comunidad de Madrid. Esta medida implicaría que para poder circular por ciertas vías sería obligatorio que viajen al menos dos personas en cada coche. Países como Francia ya emplean esta política, usando sensores térmicos para identificar cuántos ocupantes hay en un vehículo, lo que permite sancionar a quienes no cumplan con la norma. En España, la DGT sopesa adoptar una tecnología similar.
Referencias en Baleares y restricciones adicionales
El Consell de Ibiza ha servido de referencia para otra propuesta que podría extenderse al resto del país: un peaje simbólico de un euro al día para los vehículos que accedan a determinadas zonas. En la isla, esta tasa se ha implantado con el objetivo de reducir el volumen de tráfico durante los meses de mayor afluencia turística. Sin embargo, en otras áreas del archipiélago, como Mallorca, ya se plantean tarifas más elevadas que podrían situarse entre los 35 y los 150 euros, especialmente para los vehículos que no están registrados como residentes.
En paralelo, el Govern balear también contempla limitar el número de vehículos por hogar. Con esta norma, cada domicilio solo podría tener un automóvil registrado a su nombre. La idea es contener el crecimiento descontrolado del parque móvil y evitar los habituales embotellamientos en los centros urbanos. Aun así, se contemplan excepciones para personas con movilidad reducida y residentes permanentes de las islas.
Estas propuestas llegan en un contexto de renovación dentro del sistema de señalización vial en España. Las señales tradicionales, muchas de ellas obsoletas, serán sustituidas por otras de diseño más actual, que reflejen la diversidad de medios de transporte y nuevas realidades sociales.
Aunque aún no hay fechas concretas ni decisiones firmes, todo indica que la DGT está dispuesta a explorar fórmulas que permitan reducir la presión sobre las carreteras españolas, aunque eso implique medidas impopulares.
