¿Tu casco huele mal en verano? Estos trucos te ayudarán a evitarlo aunque haga un sol de justicia

¿Tu casco huele mal en verano? Estos trucos te ayudarán a evitarlo aunque haga un sol de justicia
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Hay pocas sensaciones más desagradables para un motorista que ponerse el casco antes de salir y encontrarse con ese olor a humedad y sudor que parece haberse instalado durante la noche. En verano es casi inevitable que el cuero cabelludo sude más de la cuenta, especialmente en trayectos largos o con altas temperaturas, pero eso no significa que el casco tenga que acabar oliendo mal.

La buena noticia es que, con unos hábitos muy sencillos, puedes mantener el interior mucho más fresco, evitar los malos olores y, de paso, alargar la vida útil de los acolchados.

Consejos para que tus casco no huela mal en verano

NO LO GUARDES NADA MÁS QUITÁRTELO

El casco también necesita respirar después de la ruta.Lutchenca Medeiros/@lutchenca/Unsplash

Es probablemente el error más habitual. Llegas a casa, dejas la moto, metes el casco en el baúl o en el armario… y ahí se queda toda la humedad acumulada durante la ruta.

Lo mejor es dejarlo unos minutos en un lugar ventilado, con la pantalla abierta, para que el interior pueda secarse antes de guardarlo. Ese pequeño gesto ayuda a evitar que la humedad quede atrapada y favorezca la aparición de malos olores.

DÉJALO SECAR… PERO NO AL SOL

Secarlo sí; castigarlo al sol, no.David Karp/@karpic/Unsplash

Como decíamos, es importante dejar que el casco se airee después de usarlo. Sin embargo, al contrario de lo que pueda parecer, el sol no es el mejor aliado.

Aunque ayuda a secar la humedad, la exposición directa deteriora los tejidos interiores, acelera el envejecimiento de algunos materiales y puede afectar a las espumas con el paso del tiempo. Lo más recomendable es dejarlo secar a la sombra y en un lugar bien ventilado o usar dispositivos específicos para ello.

LAVA LOS INTERIORES CON FRECUENCIA

Lavar el exterior no es suficiente para que el casco esté realmente limpio.Garin Chadwick/@garinchadwick/Unsplash

Si tu casco permite desmontar los acolchados, aprovéchalo. Lavarlos regularmente con agua templada y un jabón neutro elimina el sudor, la grasa y las bacterias que se acumulan con el uso.

Después, deja que se sequen completamente antes de volver a montarlos. Evita acelerar el proceso con fuentes de calor, ya que podrían deformar las espumas.

UTILIZA UN TUBULAR FINO Y TRANSPIRABLE

Un tubular no sirve solo para proteger del frío.Diego Gavilanez/@gego98/Unsplash

El cuero cabelludo es una de las zonas que más sudan durante la conducción. Por eso, llevar un tubular fino y transpirable que cubra la cabeza puede marcar una gran diferencia.

Además de absorber buena parte del sudor, resulta mucho más sencillo lavar un tubular después de cada salida que limpiar el interior del casco constantemente.

NO CONVIERTAS EL CASCO EN UN TRASTERO

El casco no está pensado para guardar medio equipamiento.Heino Eisner/@eisner/Unsplash

Es muy habitual quitarse los guantes al terminar una ruta y dejarlos dentro del casco junto con el tubular, las gafas o incluso algún pañuelo. Puede parecer la forma más cómoda de tenerlo todo recogido, pero esos elementos suelen estar húmedos por el sudor y dificultan que el interior se ventile correctamente.

Si quieres evitar los malos olores, lo mejor es dejar que tanto el casco como el resto del equipamiento se sequen por separado antes de guardarlos. Así reducirás la humedad acumulada y dificultarás la aparición de las bacterias responsables de ese olor tan desagradable.

NO ABUSES DE SPRAYS PERFUMADOS

Si vas a usar un producto, que sea específico para la limpieza del casco. Hay bastantes opciones.Setengah Limasore/@ahmadfarisandy/Unsplash

Cuando el casco empieza a oler mal, la tentación es recurrir a un quitaolores o a un spray perfumado. El problema es que, en muchos casos, solo consiguen enmascarar el olor durante unas horas.

Si quieres utilizar algún producto, mejor optar por limpiadores específicos para cascos o desinfectantes diseñados para este tipo de tejidos. El objetivo no es que el casco huela a perfume, sino eliminar las bacterias que provocan el mal olor.

Al fin y al cabo, el casco es el elemento del equipamiento que más tiempo pasa en contacto directo con nosotros. Dedicar unos minutos a ventilarlo y cuidarlo después de cada ruta hará mucho más agradable volver a ponértelo al día siguiente… especialmente cuando el calor aprieta.