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Sergio Hijano, el 18 de diciembre de 2009, tomó una decisión que le cambió la vida por completo. Al salir del trabajo, en vísperas de Navidad, se reunió con sus amigos para tomarse unas cervezas y brindar por la vida. Al despedirse, cogió la moto para llegar a casa con la mala fortuna de sufrir un accidente.
“Tomé la mala decisión de coger una moto grande, una 600cc, tras haber consumido alcohol. Tuve una caída bastante fuerte yo solo, en la que padecí bastantes fracturas: las dos tíbias, los dos peronés, las dos rodillas, los dos fémures, el brazo izquierdo entero, un neumotórax… y lo peor; sufrí una lesión medular, lo que me hace estar en una silla de ruedas. Además, tengo una discapacidad del 87%”, cuenta en declaraciones emitidas en el programa ‘La Linterna’ de la Cadena Cope.
“Tuve la opción de no coger la moto. Unos 15 minutos antes hablé con mi mujer por teléfono y notó que había consumido alcohol… ahí me salieron las palabras mágicas: ‘Yo controlo, voy bien. No pasa nada…’. Efectivamente, no iba bien. La caída fue durísima”, agrega en el relato de su testimonio.
“Sufrí fracturas abiertas, con una de las tíbias y una de los fémures fuera de la pierna. No me puede sentar en una silla, aproximadamente, hasta pasados cuatro meses y medio. Me tiré todas las noches llorando: ‘Por qué bebí, por qué cogí la moto, por qué cogí ese camino…’. Tenté mucho a la suerte, otras veces ya había cogido la moto o el coche después de beber. Nunca me había pasado nada; y, como nunca pasa, lo sigues haciendo. Pero… tanto va el cántaro a la fuente que un día se rompe”, confiesa un Sergio Hijano que, en ese momento, tenía 32 años. Estaba casado y sus hijas eran pequeñas.
