
La BMW S1000RR de Smith’s Racing con la que Peter Hickman compitió en 2019 va camino de subasta. Atento, porque no estamos ante otra antigua moto de carreras con cuatro pegatinas y una historia. Es la unidad con la que ese año se marcó, en la práctica, una gira de ‘revancha’ por las carreras en carretera abierta.
Hablamos de una máquina que no se limitó a ganar. Encadenó victorias en el North West 200, el Isle of Man TT y el Ulster Grand Prix como si estuviera desbloqueando logros en un videojuego.
En el North West 200, Hickman llegó y recordó de inmediato por qué es uno de los pilotos más rápidos. Se llevó la victoria en Superstock por segundo año consecutivo con esta misma BMW, marcó el ritmo en la clasificación y, básicamente, trató a la parrilla como si le debiera dinero.
Foto: Bonhams
Después llegó el Isle of Man TT, donde la cosa se puso interesante. Hickman ya había dominado la carrera de Superstock, ganando por más de 26 segundos, una barbaridad teniendo en cuenta lo ajustado que suele ser el TT. Pero el verdadero giro vino cuando su Superbike empezó a dar problemas. En lugar de dar la jornada por perdida, el equipo trasladó componentes clave, como la suspensión, a esta misma moto. Y entonces salió y ganó con ella el Superbike TT.
Sobre la moto en sí, no es una BMW S 1000 RR de concesionario con un dorsal pegado. El reglamento Superstock mantiene las motos más cerca de la serie que una Superbike ‘pura’, pero aun así lleva material de primera: suspensión Öhlins de especificación racing, electrónica bien afinada, ECU con ajuste de competición, carenado ligero de carreras y un escape de mayor flujo.
La potencia suele situarse en torno a 223 CV, con un par máximo de alrededor de 122 Nm. En los circuitos de carretera donde compitió, las puntas de velocidad superaban con facilidad los 322 km/h, según desarrollo y condiciones.
Foto: Bonhams
Sólo con eso ya sería una moto de leyenda, pero Hickman no había terminado. Se la llevó al Ulster Grand Prix y, literalmente, reescribió el guion: siete victorias en una sola semana. Siete. Incluyendo múltiples triunfos en Superbike y Superstock, además de un récord de vuelta en Dundrod.
Lo que hace esta moto aún más interesante es que no era la más rápida en línea recta. El propio Hickman reconoció que iban faltos de velocidad punta. Pero el reglaje, el equilibrio y el conjunto estaban en su punto. De esos casos raros en los que todo encaja y el piloto puede aprovecharlo todo.
Foto: Bonhams
Tras el Ulster GP, la moto se vendió a un propietario privado, lo que significa que, en cierto modo, se retiró con un aura de imbatibilidad. Ahora reaparece acompañada por una gorra de Dunlop de ‘1st’ (ganador) y una medalla de vencedor del Ulster GP, además de una carpeta llena de informes de carrera de esa descomunal temporada 2019.
Se espera que alcance entre 35.000 y 38.000 libras, lo que equivale aproximadamente a 40.300-43.750 euros al cambio actual. Sinceramente, para una máquina con este currículum, casi parece una cifra razonable.
