Prueba Zontes 125X: revolucionando el mercado de los scooters

Prueba Zontes 125X

Prueba Zontes 125X

Zontes lleva tiempo haciendo ruido en el mercado español y no está pasando precisamente de puntillas. La firma se ha ido ganando su sitio con una fórmula bastante clara: motos y scooters muy equipados, diseños llamativos y una relación calidad-precio que obliga a prestarles atención.

En el segmento de los scooters de 125 cc, Zontes ya tenía propuestas interesantes como los 125M, 125D y 125E, todos con esa filosofía de ofrecer mucho por un precio contenido. Pero con el nuevo Zontes 125X la marca va un paso más allá. No estamos simplemente ante “otro scooter” dentro de la gama, sino ante un modelo que intenta abrirse hueco con un argumento muy concreto: ser compacto, urbano, muy práctico y, sobre todo, muy ligero.

Porque aquí está el gran titular de este 125X: su chasis. Zontes presume de tener el primer scooter de su categoría con bastidor de aluminio, una solución poco habitual en este segmento y que le permite dejar el peso en solo 108 kg en seco. Y sí, dicho así ya suena bien, pero se entiende mucho mejor cuando lo comparamos. Dentro de la propia gama Zontes, modelos como el 125D y el 125M rondan los 148 kg, mientras que el 125E sube hasta los 166 kg. Es decir, no hablamos de una diferencia pequeña. Hablamos de muchos kilos menos.

Y si lo miramos frente a otros scooters compactos de 125 cc, la cifra sigue llamando la atención. El 125X es notablemente más ligero que modelos muy conocidos como el Honda PCX 125, el Yamaha NMAX 125 o el Peugeot Pulsion EVO 125, que son algunos de sus rivales más naturales por concepto. Así que sí, la ligereza no es un dato más en la ficha técnica. Es prácticamente la base sobre la que se construye esta moto.

Pero lo importante no es solo que pese poco. Lo importante es que se nota. Y se nota muchísimo. En parado, al moverlo, al maniobrar, al girar despacio o simplemente al sacarlo de un aparcamiento, el Zontes 125X transmite esa sensación que, para mí, es oro en una 125: facilidad. Te subes, arrancas y todo parece sencillo. Y eso, en un scooter pensado para ciudad y para usuarios que muchas veces llegan desde el carnet de coche, es un argumento enorme. Mucha gente quiere una 125 que le haga la vida fácil desde el primer día. Y ahí este Zontes tiene mucho que decir.

Motor: 15 CV para mover muy pocos kilos

El Zontes 125X monta un motor monocilíndrico de 125 cc que entrega 15 CV, es decir, aprovecha el límite legal de potencia para poder conducirse con el carnet A1 o con tres años de antigüedad del carnet B. Y en un segmento en el que el peso influye mucho, el 125X cuenta con una ventaja: su peso.

Esa relación entre potencia y peso se nota especialmente en ciudad. No estamos ante un scooter que quiera ser un GT, ni ante una moto pensada para hacer largos desplazamientos por autovía como objetivo principal. Su terreno natural es otro: la ciudad, los trayectos diarios, los recados, el trabajo, las incorporaciones rápidas y esa movilidad real en la que necesitas que la moto responda, sea fácil y no te complique la vida. Y en ese contexto no nos vamos a engañar, el motor cumple muy bien. Sale con decisión, se mueve con soltura y permite incorporarse al tráfico con seguridad. Es de esos scooters con los que puedes llegar el primero «a la primera curva» tras ponerse el semáforo en verde.

Parte ciclo y comportamiento: ligero, manejable y estable

La parte ciclo es uno de los puntos más interesantes del Zontes 125X y esto es gracias al chasis, elemento en torno al cual gira toda la moto al ser el primero en su segmento en estar fabricado en aluminio. Y es gracias a este chasis que la moto pesa tan solo 108 kg en seco, una cifra muy baja para un scooter de 125 cc y que se nota desde el primer momento, tanto en parado como en marcha. En cuanto te subes a la moto y la pones recta, sencillamente, te sorprendes por su ligereza.

Y continuando con la parte ciclo, tenemos que hablar de las suspensiones, y es que Zontes recurre a una solución sencilla y lógica para su planteamiento: horquilla telescópica hidráulica delante y doble amortiguador hidráulico detrás, con regulación en cinco puntos de precarga en el tren trasero. Son unas suspensiones que ejercen su función correctamente, Absorben bien las irregularidades habituales y mantienen una respuesta bastante equilibrada, sin resultar excesivamente blandas ni imprecisas.

En cuanto a los frenos, también están muy bien planteados. En ambos trenes viene equipada con un disco de freno, la diferencia se encuentra en las pinzas. Pinza de doble pistón delante y pinza con un solo pistón detrás. Además, cuenta con ABS de doble canal y control de tracción desconectable.

El tacto de freno es muy progresivo y dosificable, lo que hace la conducción del scooter aún más fácil, lo que tiene sentido si pensamos que estamos hablando de una 125, objeto principal de usuarios más noveles. Y para aumentar aún más la seguridad del scooter, el 125X cuenta con una luz de frenada de emergencia, para esos momentos en ciudad en los que la situación te obliga a clavar el freno. De esta manera avisamos al vehículo de detrás de que nuestra frenada es brusca y él puede reaccionar en consecuencia. Sin duda un elemento muy práctico en las grandes urbes. 

Durante la presentación en Valencia también pudimos comprobar su estabilidad en condiciones poco ideales. Hubo tramos con bastante viento y, sinceramente, era una de las cosas que más curiosidad me generaba en un scooter tan ligero. Sin embargo, el 125X no se sintió más inestable que otros modelos más pesados. Evidentemente, no tiene la pisada de un maxiscooter, pero la aerodinámica está muy bien resuelta y el conjunto transmite más aplomo del que podrías esperar al leer la ficha técnica.

En curvas y cambios de dirección se siente muy natural. Monta llanta delantera de 14 pulgadas con neumático 110/70-14 y llanta trasera de 13 pulgadas con neumático 130/70-13, una combinación que encaja bien con su enfoque urbano: agilidad delante, buena base detrás y facilidad para cambiar de dirección. 

También ayuda la altura del asiento, situada en 770 mm, que permite llegar bien al suelo y refuerza esa sensación de seguridad en parado. Y aunque es un scooter compacto, no parece especialmente limitado para personas más altas ya que durante la prueba, algunos compañeros de mayor talla comentaban que no se les quedaba pequeño.

Como punto mejorable, las manetas no son regulables, algo que habría sido interesante en un scooter pensado para usuarios muy diferentes. Aun así, el conjunto está bien resuelto: es ligero, cómodo, estable y muy fácil de llevar. No busca una parte ciclo deportiva, sino una que haga sencillo el uso diario. Y ahí, el Zontes 125X cumple muy bien.

Equipamiento: mucho más de lo que esperas en un scooter compacto

Uno de los puntos fuertes de Zontes suele ser el equipamiento, y este 125X no es una excepción. Lo interesante es que no hablamos de un scooter grande ni de un GT de 125, sino de un modelo compacto, ligero y económico que, aún así, llega con una dotación bastante completa y, sobre todo, útil.

La pantalla TFT a color de 5 pulgadas es uno de los elementos que más llama la atención nada más subirte. Tiene buena presencia, permite elegir entre tres visualizaciones diferentes y una de ellas puede duplicar la pantalla del teléfono mediante screen mirroring o mostrar el navegador de Zontes a través de la app de la marca. En un scooter de este precio, poder llevar indicaciones de navegación directamente en la instrumentación es un plus.

Además, la pantalla muestra la presión y la temperatura de los neumáticos en tiempo real. Y esto os adelanto que es un detalle increíble y más en un scooter de estas características. También cuenta con sistema keyless, muy cómodo para el uso urbano. Llegas, te subes, arrancas y te vas sin tener que sacar la llave del bolsillo o del bolso. Pero Zontes añade un detalle inteligente: en la guantera derecha hay un sensor que reconoce el mando si se queda sin batería. Así, aunque la pila del keyless falle, puedes acercarlo a esa zona y arrancar la moto igualmente. Y esto es uno de los grandes miedos de los usuarios de una moto con Keyless.

La capacidad de carga es otro de sus grandes argumentos. De hecho es un grandísimo argumento. Y es que bajo el asiento caben dos cascos integrales, algo poco habitual en un scooter compacto y, si me tiras de la lengua, en scooters mucho más grandes. Esto cambia mucho el uso diario, porque permite guardar el casco, llevar acompañante o prescindir del baúl, cuya preinstalación viene de serie en el 125, y todo esto sin renunciar a espacio real.

A todo esto le sumamos dos guanteras delanteras. La izquierda incorpora una toma USB tipo C para cargar el móvil, mientras que la derecha integra el sensor del keyless. Entre ambas encontramos también un gancho portaobjetos, un detalle sencillo pero muy práctico para bolsas pequeñas, mochilas ligeras o recados del día a día.

Otro detalle útil son las válvulas acodadas en las ruedas, que facilitan muchísimo revisar presiones en una gasolinera. Parece un detalle menor, pero es algo que yo personalmente valoro muchísimo por la comodidad que aporta.

Como puntos mejorables, las manetas ya he comentado que no son regulables, no tiene freno de estacionamiento y las guanteras no tienen cierre centralizado. No son fallos graves, pero en un scooter tan bien equipado habrían terminado de redondear el conjunto.

Iluminación: mirando al futuro

La iluminación es otro de esos apartados en los que Zontes ha querido dejar claro que el 125X no es un scooter básico disfrazado de moderno. Cuenta con iluminación Full LED, algo que ya empieza a ser bastante habitual en el segmento, pero que aquí está bien integrada dentro de una estética muy reconocible.

El frontal tiene bastante personalidad. De hecho, esa firma luminosa en forma de X encaja perfectamente con el nombre del modelo y le da un punto tecnológico, casi futurista, que va mucho con el lenguaje de diseño de Zontes. 

La parte trasera queda bien integrada y cuenta con un detalle interesante que ya hemos mencionado: la luz de frenada de emergencia. En conjunto, la iluminación no parece tratada solo como un elemento funcional, sino también como parte del diseño. La firma luminosa ayuda a reforzar esa imagen tecnológica tan propia de Zontes y hace que el 125X tenga más presencia de la que podrías esperar en un scooter compacto y económico.

Ergonomía: fácil para todos, pero sin sensación de juguete

La ergonomía del Zontes 125X está pensada para hacerte la vida fácil, algo fundamental en un scooter de 125 cc. La altura del asiento, situada en 770 mm, permite llegar bien al suelo y da confianza desde el primer momento. Lo que hace que sea súper fácil maniobrar con la moto también en parado. 

Y pese a ser compacto, no transmite sensación de juguete. La posición de conducción es cómoda y relajada, adecuada para ciudad, desplazamientos diarios, recados y trayectos de media distancia. No obliga a ir forzada ni demasiado encogida, y todo cae bastante donde tiene que caer.

También me sorprendió positivamente la protección aerodinámica. No estamos ante un scooter GT ni tiene una pantalla enorme, pero durante la prueba en Valencia, incluso con tramos de viento fuerte, no se percibió especialmente nervioso. En comodidad, cumple bien con lo que se espera de un scooter urbano. No pretende ser un sofá con ruedas, pero tampoco deja sensación de scooter barato, duro o pensado solo para trayectos cortísimos. De hecho, el asiento te envuelve adaptándose perfectamente a tus posaderas. 

Consumos: una 125 pensada para gastar muy poco

El consumo es otro de los grandes argumentos del Zontes 125X. La marca declara un consumo homologado de 2,58, l/100 km, una cifra muy baja incluso dentro de un segmento donde, en general, ya estamos acostumbrados a consumos bastante contenidos. Y si a eso le sumamos un depósito de 11 litros, nos encontramos con una autonomía teórica realmente alta, por encima de los 400 kilómetros en condiciones favorables.

Evidentemente, luego está la vida real. El consumo final dependerá del tipo de uso, del ritmo, del peso del conductor, del tráfico, de la temperatura, de si circulamos más por ciudad o por vías rápidas y de cómo tratemos el acelerador. 

Y aquí vuelve a aparecer el gran argumento de este scooter: el peso. Mover 108 kg en seco requiere menos esfuerzo que mover un scooter de 125 más grande y pesado. 

Además, el motor incorpora sistema Start&Stop desconectable, pensado precisamente para reducir el gasto en entornos urbanos.  

Diseño y colores: moderno, compacto y sin querer aparentar de más

El Zontes 125X sigue bastante la línea habitual de la marca, con un diseño anguloso, moderno y con ese punto tecnológico que Zontes suele buscar en sus modelos. No es un scooter clásico ni especialmente discreto, pero tampoco intenta parecer más grande de lo que es. Y eso, para mí, es un acierto.

Pese a ser compacto y muy ligero, no transmite sensación de scooter pobre o demasiado simple. Tiene presencia, una carrocería bien proporcionada y una firma luminosa en forma de X que le da personalidad y lo diferencia dentro de un segmento en el que muchos modelos acaban pareciéndose bastante.

Me gusta también que Zontes no haya intentado convertirlo en un falso maxiscooter. El 125X no va de aparentar tamaño ni de vender una imagen de gran turismo que no le corresponde. Su propuesta es más honesta: ligereza, practicidad, tecnología y facilidad de uso. Y el diseño acompaña bastante bien esa idea.

En cuanto a colores, llega a España en tres acabados mate: negro, marrón y verde. Son tonos sobrios, pero encajan bien con su imagen urbana y moderna. El negro es la opción más discreta y fácil de combinar; el verde le da un punto algo más aventurero, quizá el que mejor encaja con esa estética ligeramente crossover; y el marrón es la alternativa más peculiar, con un toque más sofisticado y menos visto en este segmento.

El acabado mate le sienta bien, porque suaviza unas líneas bastante marcadas y refuerza esa imagen tecnológica que Zontes suele imprimir a sus modelos. En conjunto, el 125X tiene personalidad sin caer en el exceso, y eso no siempre es fácil en un scooter compacto.

Precio: uno de sus grandes argumentos

Y llegamos a uno de sus puntos fuertes: el precio. Y es que este Zontes 125X llega a España con un precio de 2.688 euros, una cifra muy competitiva si tenemos en cuenta todo lo que ofrece.

No hablamos solo de un scooter barato. Hablamos de un modelo con motor de 15 CV, chasis de aluminio, 108 kg en seco, pantalla TFT de 5 pulgadas, conectividad, sistema keyless, control de presión y temperatura de neumáticos, luz de frenada de emergencia, dos guanteras, USB tipo C, capacidad para dos cascos integrales y un consumo homologado muy bajo.

Ahí está su principal baza: no compite solo por precio, sino por la combinación de ligereza, equipamiento y practicidad. Hay scooters baratos, scooters ligeros y scooters bien equipados, pero no es tan habitual encontrar todo eso junto en un modelo compacto y con esta capacidad de carga.

Con este precio, el 125X se convierte en una opción muy interesante para quien busca su primera 125, para usuarios del carnet B o para cualquiera que quiera un scooter económico, fácil y práctico para moverse a diario. Su clave no está en aparentar más tamaño del necesario, sino en ser ligero, accesible y, sobre todo, muy lógico.