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La seguridad vial para los usuarios de dos ruedas afronta una etapa de transformaciones clave en las carreteras españolas. Las autoridades insisten en la imperiosa necesidad de reforzar la protección personal para reducir la siniestralidad, recordando que la indumentaria adecuada constituye la única defensa activa ante un eventual impacto contra el asfalto.
Dos moteros, antes de salir de rutaAlex Hernando
Durante su intervención, el máximo responsable de la Dirección General de Tráfico quiso poner un énfasis especial en la extrema vulnerabilidad de quienes viajan sobre una motocicleta en comparación con el resto de usuarios de la vía pública. “En las motos no tienen chasis. El chasis es el motorista, con lo cual el equipamiento adquiere una especial importancia”, afirmaba sobre los motoristas.
Dos moteros, disfrutando de una salidaJaume Alcaraz
Esta visión sobre la protección física se materializa en una serie de cambios regulatorios orientados a garantizar una cobertura mínima imprescindible para la prevención de lesiones graves. El colectivo motero, desde el 1 de octubre, está obligado a llevar calzado cerrado tanto en vías urbanas como interurbanas; a llevar guantes por vías interurbanas tanto el conductor como el acompañante y a llevar un chaleco reflectante por si debe parar y bajar de la moto en vías interurbanas.
Con la entrada en vigor de estas medidas, la DGT busca consolidar hábitos responsables en el equipamiento habitual de los motoristas. El objetivo final consiste en minimizar los riesgos evitables y mitigar las drásticas consecuencias que sufren los conductores al carecer de una estructura externa de seguridad.
