Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, rojo y azul

Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, rojo y azul
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Las despedidas de Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo nos duelen por dos motivos: porque somos egoístas y nos hacemos mayores. Somos egoístas porque hace ya tiempo que ninguno de los dos lo está pasando especialmente bien en sus respectivas marcas, hasta el punto de haber llegado a decidir fichar por constructores del mismo país: el 63 cambiará Bolonia por Noale y el 20 los diapasones por las alas doradas. Somos egoístas porque, aunque no sea por mucho, los dos pilotos se van a la marca que va inmediatamente por encima en la clasificación de constructores. No sabemos qué pasará el próximo 2027; pero si sabemos que, a junio de 2026, podemos considerar que se van a una marca que está en un momento mejor. Entonces, ¿por qué nos duelen tanto? Si sabemos que hace ya tiempo que no son felices, cabe preguntarse por qué nos dio una punzada al corazón leer a Bagnaia diciéndole a Ducati que pasó de ser su sueño a convertirse en la realidad más hermosa de la historia; o a Quartararo confesarle a Yamaha que, más que un equipo, siempre será parte de su historia. Pues porque, de alguna forma, sus historias son las nuestras. Y echar la vista atrás supone recorrer la senda del tiempo. Fabio Quartararo en el Petronas Yamaha y Pecco Bagnaia en el Pramac Ducati Porque Bagnaia y Quartararo son dos pilotos que, en la temporada 2019 -mientras Marc Márquez arrasaba rumbo a su cuarto título seguido con Honda-, hacían sus primeros pinitos sobre la Ducati del Pramac y la Yamaha del Petronas, respectivamente. Y en 2027 ya no quedará ningún piloto sobre la misma marca que llevó en 2019. Y porque, en 2021, ambos dieron el salto a los equipos oficiales de sus respectivas marcas para convertirse en el rojo y el azul de una dualidad que duró apenas dos años en pista, pero que se quedó para siempre en los corazones de una generación que encontró en ellos el consuelo de ir viendo retirarse a leyendas como Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo o Valentino Rossi. Valencia decidirá el campeón de MotoGP 2022 entre Fabio Quartararo y Pecco Bagnaia Cambiaron el paradigma de las encarnizadas rivalidades tradicionales por unas nuevas en las que no se perdonaba ni un milímetro de asfalto, pero al quitarse el casco todo eran sonrisas y abrazos. Nos demostraron que se puede sustituir la toxicidad por el buen rollo sin menoscabar un ápice la competitividad al más alto nivel deportivo. Sobre todo, Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo nos demostraron que se podía amar el rojo sin odiar el azul, y viceversa. Una dualidad que cambió la némesis por la simbiosis; y que, en apenas cinco meses, ya será parte de la historia del motociclismo y de nuestra propia historia. Y sí, puede que una vez llegásemos a creer que Bagnaia siempre sería rojo y Quartararo siempre sería azul. Quizás porque la falta de cambios ayuda a mantener un ancla en la juventud. La suya y la nuestra. Ahora se han hecho mayores y, al cambiar los colores con los que entraron en nuestros corazones, sueltan su ancla y la nuestra. Y, claro, eso nos hace mayores y no nos gusta, porque ver cerrarse una época nos recuerda que nos queda una época menos. Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo viven en 2026 sus últimas temporadas en Ducati y Yamaha, respectivamente