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Cuando a principios del siglo XX la movilidad personal motorizada despegó, comenzó toda una avalancha de innovaciones, a cuál más alocada y peligrosa, como este ejemplo que hoy os mostramos.
Esto que podéis ver aquí fue un intento de unir el mundo de las dos ruedas con el de la aviación, y el resultado, además de chocante, da miedo… No podemos imaginarnos circular con una enorme hélice girando a muchas revoluciones, justo tras nuestra espalda, y que no incorpora ningún tipo de protección…
Por esta bicicleta Excelsior con motor se pagaron 88.000 dólares.
Mecum
Lo mejor de todo es que estas bicicletas con una hélice propulsora no fueron obra de una marca, sino que alguien decidió acoplar por su cuenta una unidad de motor/hélice a este sencillo medio de transporte.
El fabricante de este tipo de motores era la empresa Aerothrust Engine Company, de Chicago, Illinois, que comercializaba conjuntos de motor bóxer con hélice -de madera o aluminio- para su uso en aerodeslizadores de nieve, y también para pequeñas embarcaciones -también fabricaba motores fuerabordas.
El motor era un bóxer de ciclo 2 tiempos refrigerado por aire, y movía la hélice directamente, sin engranajes.
Mecum
A pesar de ser concebido para el sector de la náutica, la firma buscó ampliar su negocio y publicitó que su motor también servía para impulsar bicicletas, una propuesta realmente atrevida y peregrina. Estos motores se fabricaron entre 1913 y 1920.
¡Menudo invento! Y muy peligroso. Anuncio original de la época.
Captura
Y así, algunos atrevidos acoplaron este motor con hélice en la parte trasera de una bicicleta, sin protección alguna, a pelo. Actualmente, se conservan muy pocas y son de las marcas Pierce y Excelsior, también fabricantes de motos.
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Estas imágenes que os mostramos hoy son de esos raros y curiosos modelos que aparecen en las subastas, en este caso de la firma Mecum, que llegan a alcanzar precios tan elevados como 88.000 dólares, más de 90.000 euros.
Una bicicleta Pierce con el motor Aerothrust.
Mecum
Sin lugar a dudas, es una notable combinación de tecnología peculiar e intrigante y una de las expresiones más excéntricas en la historia del transporte personal sobre dos ruedas.
