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Contradiciendo a la premiada obra de teatro de Fernando Fernán Gómez (y a la posterior película dirigida por Jaime Chávarri en 1984), ni “Las bicicletas son para el verano”, ni las motos tampoco. El año pasado, mi pareja y yo realizamos una ruta por el precioso Pirineo de Huesca a finales de junio, visitando lugares tan increíbles como Benasque, Aínsa, Graus, etc., y las etapas por las áridas tierras de las provincias de Lleida y Huesca, entre 35 y 38 grados de temperatura, fueron una auténtica tortura, ataviados con todo el equipo necesario para circular en moto con seguridad y con un viento caliente como si fuera del Sahara.
Por eso, este año decidimos adelantar nuestra ruta motera al mes de mayo, y justo nos fue, porque las temperaturas rondaron los 30ºC de media, y a la semana posterior subieron bastante por encima de esa cifra.
El delta del Ebro, Morella (izq.) y Miravet (arriba), tres de los lugares de nuestra ruta.Google Maps
Así que, por poco, pero pudimos disfrutar de un fantástico viaje a lomos de una comodísima y versátil Honda NT1100, que además contaba con el práctico y confortable baúl trasero (además de las dos maletas laterales de serie) y el asiento confort opcional: más no se podía pedir.
Plan de ruta
Nuestra idea era ir hasta Sant Carles de la Rápita, pueblo costero en el sur del delta del Ebro, usarlo como campo base, y desde allí realizar diariamente excursiones a lugares que habíamos programado previamente.
Partimos de Barcelona un jueves por la tarde después de trabajar, enfilando la AP-7 en dirección oeste.
Me hice amigo de la NT1100 inmediatamente: es grande, pero no enorme; consistente, pero no pesada; con mi 1,68 llego al suelo con ambos pies. El cambio automático DCT te permite conducir como quieras, cambiando manualmente con las palanquitas del puño izquierdo o dejando que la moto lo haga automáticamente, de manera tranquila (modo D), o deportivamente (modo S). El DCT se ha afinado mucho desde aquellas primeras versiones que probé hace mucho en las NC700 y en las maniobras ya no es brusco.
La suspensión de ajuste electrónico es perfecta para cualquier tipo de asfalto y de carga; la pantalla tiene seis puntos de ajuste de altura y en su punto más elevado cubre perfectamente. Además, dispone de instrumentación con conectividad con el móvil mediante una aplicación.
La autopista es aburrida…
Dada la hora a la que partimos no había mucha más opción que hacerlo por la vía más rápida, la monótona autopista.
La AP-7 se convierte en E-15 a la altura de Calafat, y en Amposta la dejamos para seguir por la N-340 hasta Sant Carles, donde llegamos tras recorrer 200 km. Dejamos la moto en el parking del hotel, subimos las maletas y nos fuimos a cenar al puerto, en el restaurante ‘Lo Tinglado’. Muy recomendable, por cierto.
Viernes: explorando el delta del Ebro
El delta del Ebro ofrece muchos lugares espectaculares para descubrir. Esa delgada línea de tierra es el Trabucador, que une La Banya con el resto del delta.Google
El viernes lo habíamos destinado a explorar la vasta extensión del delta del Ebro. Lo primero que hacemos es subirnos hasta el mirador de Guardiola, justo encima de Sant Carles, desde donde puede verse la propia población, su puerto y, en el horizonte, el istmo de La Banya, la espectacular península de la parte inferior del delta.
Desde el mirador de Guardiola tenemos a nuestros pies Sant Carles de la Ràpita y, en el horizonte, La Banya y el Trabucador del delta.JORDI AYMAMÍ
Después nos dirigimos a Els Ullals de Baltasar, por la TV-3408 que va desde Sant Carles a Amposta. En Els Ullals realizamos un par de bellas y cortas rutas a pie, perfectamente señalizadas, por un denso bosque de eucaliptos y encinas, con lagunas que tienen miradores para observar las aves sin ser vistos.
En el Ullals de Baltasar estaremos rodeados de un denso bosque de eucaliptos y encinas, además de lagunas.JORDI AYMAMÍ
Desde allí y por la TV-3406 llegamos al Poble Nou del Delta por el espectacular Pont de Través, con agua y aves diversas a ambos lados de la estrecha carretera. Y es que este es el escenario que nos acompañará durante todo el día: arrozales totalmente inundados, muchas aves que descansan en el delta en sus migraciones… y siempre la sensación de paz y relax.
Una parada para hacer fotos de camino al Poble Nou del Delta.JORDI AYMAMÍ
Por cierto, en El Poble Nou nos zampamos una espectacular paella.
En la playa de la Marquesa encontramos esta medusa…JORDI AYMAMÍ
Por la tarde cruzaremos el río por el puente de Deltebre y llegaremos hasta la extensa playa de la Marquesa, en el norte del delta. Allí caminamos por la playa en dirección al faro del Fangar, con el mar a nuestra derecha y las dunas a la izquierda, casi en total soledad. Luego desharemos el camino andado, volveremos a cruzar el puente de Deltebre y nos dirigiremos hacia el istmo del Trabucador, este en el sur, siempre rodeados de arrozales inundados y de pequeñas y solitarias barracas.
Las pequeñas barracas nos acompañarán en el delta.JORDI AYMAMÍ
El Trabucador es una estrecha y larga franja de arena, con el mar visible a ambos lados. Por él se accede a la península de La Banya, pero en esta ocasión la fina arena está poco compactada, y tras realizar unos pocos cientos de metros, veo que la Honda y sus neumáticos asfálticos no están nada a gusto en este medio.
Decenas de flamencos en la laguna de La Tancada. En primavera y en otoño suelen hacer parada en el delta durante su migraciones.JORDI AYMAMÍ
Antes de arriesgarnos a una caída, damos media vuelta y nos dirigimos a las grandes lagunas de La Tancada y L’Encanyissada. En la primera nos espera una fantástica visión en forma de decenas de flamencos y de la puesta de sol. Con esta imagen regresamos a Sant Carles.
La Honda NT1100 ha sido nuestra perfecta compañera de viaje, cómoda, ágil y versátil.JORDI AYMAMÍ
Sábado: La histórica Morella
El sábado lo dedicamos a ir hasta el precioso pueblo medieval de Morella, en la provincia de Castellón. Dista unos 90 km de Sant Carles, partiendo por la N-340 hasta Vinarós y luego por la A-232 hasta Morella.
Ponemos gasolina en Vinaròs, porque Google Maps nos dice que no hay gasolineras en la A-232, pero sí las hay: una en La Jana, a medio camino, y otra en la entrada de Morella. A tener en cuenta…
Morella, en lo alto de una colina, totalmente rodeada por una alta muralla y con su castillo en lo más alto.JORDI AYMAMÍ
La A-232 es una carretera muy agradable, bien asfaltada y que combina rectas con curvas, que van aumentando a medida que vamos ascendiendo y nos acercamos a nuestro destino, disfrutando de la conducción y del paisaje. Una recta final nos lleva hasta Morella, señorial y altiva en lo alto de un cerro, totalmente rodeada de una espectacular muralla que le da nombre y con un castillo en su parte superior.
La puerta de entrada más espectacular de Morella es la de Sant Miquel, con sus imponentes torres.CRISTINA ESTEVE
Lo ideal es entrar por la puerta de Sant Miquel, con sus dos torres de casi 25 metros de altura, y luego recorrer sus medievales calles con espectaculares palacetes, puertas de madera talladas a mano, calles porticadas, etc., que nos trasladan al medievo. Justo en la entrada de la puerta de Sant Miquel el museo de los dinosaurios bien merece una visita, así como el antiguo hospital o el castillo.
Las calles porticadas del centro de Morella…JORDI AYMAMÍ
Si no tenéis que volver atrás (como sí era nuestro caso, con el hotel en Sant Carles), os recomendamos seguir hasta Vallderoures y dormir allí. Es otra preciosidad de pueblo medieval que te traslada a siglos atrás.
Domingo: Más historia y pueblos únicos
Abandonamos definitivamente Sant Carles y tomamos dirección a Tortosa por la C-12, siguiendo el río y su canal izquierdo. Nos seguirán acompañando algunos patos y grullas en esta primera parte.
En Benifallet dejamos la C-12 para tomar la C-43 hasta El Pinell de Brai, un pequeño pueblo que tiene un fantástico celler (bodega) modernista, obra del arquitecto César Martinell.
Hay que decir que estas carreteras son ideales para hacer en moto: buen asfalto, curvas y unas vistas espectaculares.
La bodega modernista del Pinell de Brai.JORDI AYMAMÍ
Unos kilómetros más allá alcanzamos Miravet. Este pueblo está situado justo en la ribera del Ebro, en uno de sus meandros. Coronando en lo alto, el impresionante castillo templario, con sus altísimas murallas de 25 metros de altura.
Miravet, en un meandro del Ebro y con su castillo templario en la cumbre.
JORDI AYMAMÍ
El castillo perteneció inicialmente a los árabes y luego a la Orden de los Templarios, siendo uno de los más importantes de España de esta orden militar y religiosa. Conservado en muy buen estado, bien merece una visita, así como el pueblo de Miravet.
La plaza de armas del cartillo de Miravet.JORDI AYMAMÍ
Un poco más al norte encontramos el paso de la barca, que cruza el río usando la corriente como impulso, una experiencia que merece la pena.
En Miravet podemos cruzar el Ebro con nuestra moto o coche, usando la barca.WIKIPEDIA
Desde Miravet alcanzaremos Mora de Ebro, y desde allí nos dirigiremos a Falset por la N-420, subiremos su puerto de anchas curvas, pasaremos por Porrera; luego, por la C-242, alcanzaremos Alforja y desde este pueblo llegaremos a Vilaplana, al pie de la sierra de La Mussara, donde pasaremos la noche.
Por cierto, un inciso para hablar del consumo de la NT1100. Con dos ocupantes y cargada hasta las trancas, se mueve con una media de 4,6 a 5 litros a los 100. Impresionante.
En Vilaplana, al pie de la sierra de La Mussara, pasamos la última noche de nuestra ruta.JORDI AYMAMÍ
El lunes pasaremos por Tarragona y Altafulla, para ya por la tarde llegar de nuevo a Barcelona. En total, 800 km de ruta motera.
Han sido unos días de disfrutar del placer de viajar en moto, de descubrir paisajes y pueblos de película y de hacerlo en buena compañía. Mejor, imposible.
