Cuando el sentido común parece estar más que nunca en peligro de extinción inminente, personas como Jason Chinnock, CEO de Ducati USA, nos hacen recuperar la fe en el mundo. En una reciente entrevista, este dejaba claro para qué está diseñada una moto, además de mantenerse firme ante la posibilidad de que se lleguen a fabricar modelos que puedan ofrecer sistemas de conducción autónoma.
Jason Chinnock insta a no confundir movilidad con pilotaje
No deberíamos estar explicando esto, y mucho menos que alguien de la relevancia de Jason Chinnock, tuviese que estar argumentando por qué nada tiene que ver la movilidad, da igual del tipo que sea, con el pilotaje. Una moto no está diseñada y fabricada únicamente para ir del punto A al punto B. En ella inciden una serie de aspectos técnicos, materiales e incluso místicos que convierten, el mero desplazamiento, en una experiencia.
Esta conclusión parece no entenderla una parte de la industria y, como consecuencia, idean infinidad de nuevas tecnologías con las que el piloto cada vez se encuentra en un modo más asistido por parte de la máquina. En cualquier caso, Jason Chinnock pone blanco sobre negro en una de sus últimas entrevistas, afirmando que espera que no lleguen nunca a comercializarse motocicletas capaces de realizar una conducción autónoma.
“No estamos construyendo movilidad. Estamos construyendo motocicletas. Estamos construyendo algo para la alegría y la diversión”. Básicamente, de eso se trata cuando uno se pone a los mandos de una moto. Incluso de aquellas que en su origen han sido destinadas a un uso ciudadano sin más expectativas que el de desplazarte. Las sensaciones que podemos llegar a sentir en el ejercicio de la conducción son difícilmente comparables a las de un automóvil.
A propósito de esto concluía: “Si te quita la capacidad de manejarlo y experimentarlo, entonces simplemente súbete a una cápsula y ve del punto A al punto B”. No sabemos si llegarán antes o después las motos autónomas. Cuando eso ocurra (si finalmente se da), concluirá una era donde estas eran mucho más que un medio de transporte y para muchos, incluso una forma de vida.
