Podría parecer el título de una película de ciencia ficción, pero no lo es: “Los sensores de presión de tus neumáticos te controlan.” Más bien podrían usarse para rastrearte o eso es lo que concluye un estudio conjunto llevado a cabo por investigadores del Instituto IMDEA Networks, junto con socios europeos. En apenas 10 semanas han logrado recopilar datos de movimiento de más de 20.000 vehículos.
Los sensores de presión de tus neumáticos convertidos en emisores de datos
Según se detalla en el informe los sensores de presión de los neumáticos en los vehículos modernos pueden exponer a quienes conducen al rastreo de manera involuntaria. Durante un estudio que duró a aproximadamente unas diez semanas, fueron capaces de recopilar señales de más de 20.000 vehículos. Este hecho pone de manifiesto un evidente riesgo de privacidad oculto, subrayando la necesidad de medidas de seguridad más sólidas en los futuros sistemas de sensores de presión que se equipen en vehículos de todo tipo.
En la actualidad la mayoría de los vehículos modernos están equipados con un Sistema de Monitorización de Presión de Neumáticos (TPMS, por sus siglas en inglés), obligatorio desde finales de los años 2000 en muchos países por su contribución a la seguridad vial. El informe explica que “este sistema emplea pequeños sensores en cada rueda para controlar la presión y envía señales inalámbricas al ordenador del vehículo para avisar si un neumático está desinflado.”
Sin embargo, la investigación descubrió que estos sensores de presión también mandan un número de identificación (ID) único en señales inalámbricas claras y sin cifrar. Esto significa que cualquier persona cercana con un receptor de radio sencillo puede capturar la señal y volver a reconocer el mismo vehículo más tarde, con lo que ello conlleva en materia de privacidad personal.
La mayor parte del rastreo de vehículos actual utiliza cámaras que necesitan visibilidad directa y clara. En el caso del rastreo por TPMS es diferente, ya que “los sensores envían automáticamente señales de radio que atraviesan paredes y otros vehículos, lo que permite que pequeños receptores inalámbricos ocultos las capturen sin ser detectados”, explican en el propio informe.
Dado que cada sensor de presión emite un ID único fijo, se puede reconocer el mismo vehículo repetidamente sin necesidad de leer la matrícula. Esto hace que el rastreo basado en TPMS sea más barato y difícil tanto de detectar como de evitar que la vigilancia basada en cámaras, lo que representa una amenaza mayor para la privacidad.
Para comprobar la gravedad de este riesgo, los investigadores construyeron una red de receptores de radio de bajo coste, situados cerca de carreteras y zonas de aparcamiento. Cada receptor cuesta unos 85 euros aproximadamente. En total, recopilaron más de seis millones de mensajes de sensores de más de 20.000 vehículos, principalmente coches, aunque este estudio podría ser aplicable a cualquier motocicleta nueva que incorpore los citados sensores de presión.
Según afirma Domenico Giustiniano, profesor de investigación en IMDEA Networks: “Nuestros resultados demuestran que estas señales pueden usarse para seguir a los vehículos y conocer sus patrones de movimiento. Esto significa que una red de receptores inalámbricos económicos podría vigilar discretamente la circulación en entornos reales. Dicha información podría revelar rutinas diarias, como las horas de llegada al trabajo o los hábitos de viaje”.
Los investigadores también desarrollaron métodos para emparejar las señales de todos los neumáticos de un vehículo. Esto permitió aumentar la precisión al identificarlos cuando llegaban, se marchaban o seguían horarios regulares. El estudio probó que las señales pueden capturarse de vehículos en movimiento y desde distancias superiores a 50 metros, incluso cuando los sensores de presión están dentro de edificios o lugares ocultos. Esto hace que el rastreo encubierto sea técnicamente viable.
Alessio Scalingi, antiguo estudiante de doctorado en IMDEA Networks y ahora profesor ayudante en la universidad Carlos III de Madrid, advierte sobre el tema: “A medida que los vehículos están cada vez más conectados, incluso los sensores orientados a la seguridad, como el TPMS, deberían diseñarse con la ciberseguridad en mente, ya que los datos que parecen pasivos e inofensivos pueden convertirse en un potente identificador cuando se recopilan a gran escala”.
A pesar de estos riesgos, la normativa actual sobre ciberseguridad de los vehículos aún no aborda específicamente la seguridad del TPMS. El equipo investigador advierte que, sin cifrado ni autenticación, los sensores de presión de los neumáticos siguen siendo un objetivo fácil para la vigilancia pasiva.
Yago Lizarribar, quien participó en el trabajo durante su etapa de doctorado en IMDEA Networks y actualmente es investigador en Armasuisse, Suiza, añade: “El TPMS se diseñó para la seguridad vial, no para la seguridad informática. Nuestros hallazgos muestran la necesidad de que las empresas fabricantes y las entidades reguladoras mejoren la protección en los futuros sistemas de sensores de los vehículos”.
Tras este elaborado estudio sobre las consecuencias directas contra la privacidad fruto del propio funcionamiento de los sensores de presión de los neumáticos, el equipo de investigación insta a la industria y a responsables de políticas públicas a reforzar la ciberseguridad en los automóviles del futuro, para que los sistemas de seguridad no se conviertan en herramientas de rastreo.
