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En sus inicios en MotoGP, Marc Márquez no hubiera sido el que fue en Mugello en las primeras vueltas de la carrera dominical. En plena batalla contra su compañero, Pecco Bagnaia, el piloto de Cervera usó la cabeza más que el puño del gas. El piloto catalán tenía un as bajo la manga que debía aprovechar: su mejor ritmo con las gomas usadas al final de carrera. Por ello, el de Cervera, claro líder del Mundial de MotoGP, usó esa carta para no tomar más riesgos de los debidos, pese a mantener a raya a Pecco e incluso tocarse con el italiano. Tras la carrera, Márquez desveló en ‘DAZN’ lo que se estaba repitiendo una y otra vez en su cabeza para mantenerse calmado en esa pelea. Sabía que si aguantaba, ganaría esa carrera.
“Este año le he sumado esa explosividad a la gestión de carrera, esas últimas vueltas, que es cuando me encuentro más cómodo. Y estoy contentísimo de haber ganado en Mugello, una pista en la que venía con una mentalidad, os lo prometo, de defender, de intentar perder los menos puntos posibles, pero el sábado ya vi que la victoria era posible y lo hemos intentado”, comentó antes de explicar cómo gestionó esa lucha.
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“Pecco ha salido con muchísimas ganas, pero todo el rato me repetía lo mismo en la cabeza: ‘la carrera es muy larga, paciencia'”, reconoció el 8 veces campeón del mundo en el global de categorías, 6 veces rey de MotoGP, que va camino de un nuevo cetro con su superioridad a lomos de la Ducati oficial.
Marc sabía que no debía sobreactuar. Luchar por posición con Pecco, sí, pero sin superar el límite del riesgo a tomar. Usó la mente, leyó la carrera, sabedor de que debía tan solo mantenerse en esa pelea en las primeras posiciones porque podía marcar la diferencia al final. Y tras aguantar el ataque inicial de Pecco, la victoria fue suya.
