
Cuando has comprado o te han montado en el coche un juego de neumáticos completamente nuevo, probablemente te hayas fijado en los pequeños ‘pelillos’ de goma que sobresalen de la banda de rodadura y de los flancos.
Parecen casi bigotes en miniatura, y es fácil pensar que están ahí por algún motivo relacionado con el agarre, la tracción o el rodaje del neumático. La realidad es mucho más sencilla, y empieza dentro de la fábrica.
Neumático con los ‘pelos’ desgastados
Foto: Motor1.com España
Son restos del proceso de fabricación
Esos pequeños ‘pelos’ son, en realidad, un subproducto de cómo se moldean los neumáticos. Antes de que una rueda llegue al concesionario o al taller, su goma se coloca dentro de un molde y se somete a altas temperaturas y presión. Este proceso, conocido como vulcanización, le da al neumático su forma definitiva, el dibujo de la banda de rodadura y su durabilidad.
Pero hay un problema: el aire atrapado entre la goma y el molde puede crear imperfecciones. Para evitarlo, los moldes de neumáticos incorporan numerosos y diminutos orificios de ventilación que permiten que el aire escape mientras la goma es presionada hasta su posición final.
Parte de esa goma blanda sigue el recorrido del aire hacia esos orificios. Cuando el neumático está listo, esa goma se endurece y forma los pequeños filamentos que ves. Básicamente, esos ‘pelos’ son la prueba de que el molde se ventiló correctamente durante la producción.
Foto: Motor1.com España
No hacen que los neumáticos agarren mejor
A pesar de los muchos mitos que los rodean, los ‘pelos’ no mejoran la tracción, no reducen el ruido de rodadura ni ayudan a que el neumático rinda mejor. Una vez que la rueda ha salido de fábrica, los filamentos no tienen ninguna función práctica.
Los pelos de la banda de rodadura suelen desaparecer con el tiempo al estar en contacto con la carretera. Los de los flancos pueden permanecer mucho más tiempo porque no tocan el asfalto.
Su presencia tampoco es una forma fiable de determinar exactamente la antigüedad de un neumático. Algunos pueden conservarlos en el flanco mucho tiempo después de haber estado almacenados o incluso tras haber acumulado una edad considerable, por lo que el código de fecha DOT es la forma correcta de comprobar la antigüedad de una rueda.
Diferente cantidad de ‘pelos’
Si has comparado distintas marcas o tipos de neumáticos, puede que hayas observado que algunos tienen decenas de llamativos ‘pelillos’ de goma, mientras que otros apenas presentan ninguno.
Esto depende en gran medida del diseño del molde del neumático y de cómo el fabricante trata el producto una vez terminado. El número, la ubicación y el tamaño de los orificios de ventilación pueden variar según el neumático y el proceso de fabricación.
Algunos fabricantes también eliminan o recortan ciertos ‘pelos’ tras la producción, especialmente en zonas donde se busca una apariencia más limpia. Otros los dejan exactamente tal y como salen del molde. Por tanto, la cantidad de pelos no es un indicador fiable de la calidad del neumático.
