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En el ecosistema de las dos ruedas, existen motos diseñadas para la velocidad, otras para el asfalto y unas pocas, como la Rokon Fire-Ranger, diseñadas simplemente para no detenerse ante nada.
La firma americana establecida en 1958, fiel a su arquitectura de tracción integral (2×2) que la ha hecho única durante más de 60 años, presenta con la Fire-Ranger una herramienta de salvamento en montaña, para llegar donde ninguna otra puede hacerlo.
La Rokon Fire-Ranger se presenta como la versión más equipada de la firma para convertirse en una herramienta crítica para equipos de primera respuesta y misiones de búsqueda y rescate en terrenos hostiles.
Fiel a la herencia de la marca, la Fire-Ranger se construye sobre el chasis de la Trail-Breaker. Su corazón es un monocilíndrico Kohler de 208 c.c. y 4 tiempos refrigerado por aire forzado, que entrega 7 CV, con arranque eléctrico o por tirador, como un cortacésped.
Es un auténtico tractor de dos ruedas.Rokon
Lo que define a esta moto es su sistema de tracción integral mecánica permanente, único en el mundo de la moto, que mediante un esquema de ejes y cadenas permite que ambas ruedas trabajen al unísono para superar pendientes del 60%, simplemente increíble.
La transmisión queda en manos de un variador automático CVT asociado a una caja de cambios de tres rangos de velocidad, hasta los 16 km/h, hasta 32 km/h y hasta la velocidad máxima de 56 km/h (desplazamientos en pista).
Estéticamente, la Fire-Ranger es purismo funcional, ya que es como un tractor pero de dos ruedas. Lo que define su línea es su par de rechonchos neumáticos radiales de marcado taco, de baja presión (25x8x12), garantizando tracción en barro o nieve. Un claro ejemplo de que la función define la forma.
Tiene gruesos neumáticos de balón y tracción a las dos ruedas por cadena.Rokon
Y otra curiosidad de las Rokon: sus emblemáticas llantas huecas de aluminio de 12” tienen la capacidad de almacenar hasta 9,5 litros de combustible o agua adicionales cada una, ayudando a bajar el centro de gravedad, aunque también pueden dejarse vacías, lo que incrementa la flotabilidad de la moto, para vadeo de ríos.
En la parte ciclo incorpora un chasis tubular de acero, pintado en rojo, que deja toda la mecánica a la vista para facilitar su mantenimiento, y justo tras la pipa de dirección equipa un pequeño depósito de combustible de 10 litros.
La estética no es su fuerte.Rokon
Solo equipa suspensión delantera, con un basculante y dos amortiguadores, de estilo “rueda tirada”. Atrás, solo confía en el balón de la rueda trasera para amortiguar, además de que el asiento monoplaza incorpora un sistema de muelle. Para frenar, emplea dos pequeños discos de freno.
Equipamiento para búsqueda y rescate (SAR)
A diferencia de otros modelos de la gama, la Fire-Ranger ha sido configurada para maximizar la capacidad de carga y la asistencia sanitaria en zonas remotas. Entre su equipamiento de serie destaca una mayor capacidad de carga, con portaequipajes trasero extendido y racks auxiliares tanto delanteros como traseros, complementados con cajas de munición para el transporte seguro de material médico o herramientas.
Además del faro cuadrado LED instalado sobre la rueda delantera, cuenta con un foco adicional circular LED direccional instalado por delante del manillar, conectado a una toma de corriente de 12V, vital para operaciones nocturnas de localización.
En opción puede equipar un remnolque.Rokon
También cuenta con un sistema de remolque, una barra de tiro con enganche de tipo “Pintle Hitch”. Este sistema es crucial cuando se utiliza el remolque de rescate opcional, ya que permite que la moto oscile o incluso caiga de costado sin que el remolque —y el paciente que transporta— vuelque.
Con una distancia libre al suelo de 380 mm, una altura de asiento de 830 mm, una distancia entre ejes de 1.295 mm y un peso en seco de apenas 99 kg, la Fire-Ranger permite a un solo operario maniobrar en bosques cerrados donde un ATV o un UTV quedarían bloqueados.
La Rokon Fire-Ranger es una lección de ingeniería pragmática que no busca el refinamiento, sino la fiabilidad absoluta en el “último kilómetro” de montaña. En el mercado americano tiene un precio de 10.900 dólares, unos 9.000 euros al cambio, y está disponible en color rojo o en verde oliva militar (Olive Drab).
Para el profesional del rescate o el que aprecia sus cualidades únicas, esta 2×2 representa la solución más lógica para extraer heridos o transportar equipo allí donde la logística convencional falla. Una herramienta especializada, austera y, ante todo, eficaz, pero sobre todo, muy curiosa.
