Llega la moto mini premium personalizable para locos de remate, una preparación extrema con carbono y Alcantara

Llega la moto mini premium personalizable para locos de remate, una preparación extrema con carbono y Alcantara

Hemos visto preparaciones de motos de todos los estilos, retro, futurista, trail extremo, clásicas o dakarianas, pero esta pequeña de hoy se lleva la palma, la pequeña MM1, que rompe moldes por su pureza técnica y su enfoque de lujo.

La Muscle Mini (MM1), firmada por el preparador americano Cohn Racers, no es una moto convencional; es una demostración de cómo la ingeniería de competición puede aplicarse a un vehículo recreativo diminuto que, además, no destaca por su potencia.

Mimimalisto de lujo.Cohn Racers

Lo que verdaderamente define a la MM1 es su espartana arquitectura y su minimalismo extremos, adornado con lo mejor en materiales. Lejos de utilizar vulgares chasis de acero propios de las minibikes tradicionales, Cohn Racers ha optado por un sistema de construcción muy sofisticado.

El chasis combina tubería de fibra de carbono con piezas mecanizadas de aluminio 6061, y rematadas con un elegante anodizado. Esta simbiosis de materiales garantiza una rigidez estructural óptima con un peso total extremadamente contenido (23 kg), reducuendo el peso de la MM1 a la mínima expresión.

Hay infinidad de combinaciones.Cohn Racers

Pero el motor…

Para el corazón de esta pequeña joya, como cabría esperar, no se ha seleccionado un poderoso motor que entrega montones de caballos, sino todo lo contrario, lo más humilde del mercado.

Así, se ha instalado un pequeño motor Honda GX100 de 98 c.c. procedente de equipamiento industrial, que puede utilizarse para mover un cortacésped, una bomba de agua o un generador.

Los materiales empleados son premium.Cohn Racers

Si bien es un motor monocilíndrico de ciclo 4T con arranque por tirador de mano, refrigerado por aire forzado de 2,4 CV conocido por su robustez industrial, en la MM1 se transforma gracias a un sistema de escape tipo “pie-cut” soldado artesanalmente, aunque su potencia no varía

Los clientes pueden elegir entre escape de acero inoxidable o titanio, un detalle de alta costura mecánica que ayuda a que este discreto motor se convierta en un compañero muy silencioso.

Toda ella es personalizable.Cohn Racers

La velocidad máxima, como era de esperar, tampoco es para tirar cohetes, ni tampoco lo pretende, ya que está cifrada en solo 37 km/h, una cifra lógica para su entorno de uso, paddocks de circuito, urbanizaciones y zonas lúdicas privadas, ya que no es matriculable.

A pesar de su apariencia compacta, pequeña y reducida a la mínima expresión, con una ridícula distancia entre ejes, la Muscle Mini ha sido diseñada pensando en el adulto. Su ergonomía permite acomodar a pilotos de entre 1,40 m y 2 metros de altura, soportando hasta 120 kg de peso.

El motor es un Honda de 98 c.c. de los que se instalan en los cortacésped.Cohn Racers

Su manillar de estilo cuernos de vaca está muy elevado y su asiento de bicicleta Schwinn es mínimamente regulable para ajustarse al piloto.

Las llantas son de aluminio de 5”, con rechonchos neumáticos de tacos, y en el apartado de frenada, monta un sistema de disco lobulado en el eje trasero –procedente del BTT-, aunque no existe ninguno en el eje delantero.

Es ilógica, pero mola.Cohn Racers

La practicidad es otro de sus fuertes. El diseño permite retirar con facilidad el manillar, las estriberas y el asiento, facilitando su transporte en cualquier maletero o incluso en embarcaciones, reafirmando su carácter de accesorio de lujo para la movilidad de “última milla” o recreo privado.

Personalización extrema

El refinamiento exterior corre a cargo de artesanos que trabajan con piel genuina y Alcantara para el tapizado de los asientos, ofreciendo una personalización casi infinita a gusto del cliente. Cada unidad de la Muscle Mini es una pieza única.

Con un precio de partida de 2.695 dólares -puede subir hasta 4.000 si añades personalización-, la Muscle Mini MM1 de Cohn Racers se posiciona como el “juguete” definitivo para el que valora la calidad constructiva por encima de las cifras de potencia puras. Es, en esencia, una lección de estilo y buen hacer técnico concentrada en apenas un metro de longitud.