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La Unión Europea responderá con contundencia a los nuevos aranceles de Donald Trump, y lo hará a partir del 1 de abril de 2025. En primer lugar, volverán los impuestos establecidos durante el primer mandato del presidente estadounidense, una lista de productos ya acordada y existente que permanecía congelada después de la salida del magnate neoyorquino de la Casa Blanca. Dentro de dicha lista, las motocicletas Harley-Davidson son uno de los artículos más significativos.
El contraataque europeo apunta a las icónicas motos y a productos clásicos como los vaqueros Levi’s o los bourbons de destilerías de Kentucky. A mediados de abril se espera que entre otra oleada de sanciones comerciales para nuevos productos, desde electrodomésticos, cosméticos y artículos de cuero hasta productos agrícolas como nueces, lácteos, naranjas y azúcar. En total, se espera que los aranceles de la UE cubran más de 26.000 millones de euros en exportaciones de Estados Unidos.
En el anterior mandato de Trump, una Harley llegó a encarecerse 2.000 euros en Europa
El caso de Harley es especialmente sensible, y más después de un 2024 de grandes pérdidas para la marca de Milwaukee, capital del estado de Wisconsin. La fábrica perdió el año pasado un 11% de sus ingresos totales y hasta un 47% de sus ingresos operativos, con una disminución global de sus ventas del 7%. La relación de H-D con Trump, además, ha sido tormentosa para ser amables.
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En el anterior mandato de Trump, la fábrica y el presidente mantuvieron una intensa batalla a raíz del encarecimiento de la exportación de sus productos a Europa. Una Harley llegó a encarecerse 2.000 euros por el cambio arancelario en Europa, que pasó de pedir un 6% al 31% de tasa para la importación de motos estadounidenses.
La respuesta de la compañía fue anunciar un traslado de la fabricación de sus productos a terceros países para evitar así las represalias comerciales de la Unión Europea para productos Made in USA. “Estoy sorprendido de que Harley-Davidson, de todas las empresas, sea la primera en izar la bandera blanca”, lamentaba entonces el presidente. “Una Harley no debería ser construida en ningún otro país, jamás… su aura se perderá y les vamos a poner impuestos hasta las cejas”, añadía sobre este asunto Trump.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un comunicado en el que mantiene la puerta abierta a la negociación con la administración Trump, señaló lo siguiente después de anunciar la inminente recuperación de los viejos aranceles sobre los productos de Estados Unidos: “Los aranceles son impuestos. Son malos para las empresas, y aún peores para los consumidores. Estos aranceles perturban las cadenas de suministro. Traen incertidumbre para la economía. Están en juego puestos de trabajo. Los precios subirán. En Europa y en Estados Unidos. La Unión Europea debe actuar para proteger a los consumidores y a las empresas”.
