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Como siempre ocurre con las invenciones, nacen con la idea de solucionar un problema, tal y como pretendía el valenciano Antonio Martínez Carmona en 1955.
Para moverse por la Albufera es necesaria una embarcación, una pequeña barca con la que poder cruzar de un lado a otro, pero al salir del agua hay que usar otro medio de transporte para seguir ruta.
Así que Antonio Martínez pensó en crear una moto que sirviese tanto para rodar por los caminos de la Albufera como para “navegar” por el agua cuando hiciese falta.
Y así nació la Moan, acrónimo derivado de MOto ANfibia, una sencilla moto naked monocilíndrica de 250 c.c. -2T, aire- pero preparada para poder circular totalmente sumergida.
Es una sencilla monocilíndrica preparada para ser lo más estanca posible.
Captura
Para poder “navegar” por las aguas de la Albufera, la toma de aire de su carburador era estanca con una toma pensada para no tragar agua, mientras que el escape tenía una salida elevada, a la altura del asiento. Evidentemente, toda la parte eléctrica fue convenientemente aislada
La Moan en acción.
Captura
De hecho, la parte superior de la moto no debe llegar nunca a cubrirse de agua, debiendo dejar al descubierto siempre la parte superior del depósito de combustible y del asiento. Es una moto para aguas someras.
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La moto pudo verse circulando por las aguas de la Albufera ante unos sorprendidos barqueros en uno de los famosos documentales del NO-DO del 19 de diciembre de 1955, que se puede ver en los archivos de la Filmoteca Nacional.
La moto nunca llegó a la producción, aunque uno de los prototipos aún se conserva. Una curiosidad de moto que no todo el mundo conoce, y es que la inventiva nacional es más que sorprendente.
