
‘Récords batidos en Balaton’, se titulaba la newsletter sabatina del WorldSBK, después de que Nicolò Bulega pulverizase el récord histórico de victorias que Toprak Razgatlioglu había dejado en 13. ‘Se ha hecho más historia’, encabezaban un día más tarde, después de que Bulega añadiese dos triunfos más y dejase el récord en 16. Por ahora. Es normal. Los récords históricos hay que reseñarlos como se merecen. El problema es que, cuando los récords se convierten en rutina, pierden su épica. Y la épica es más importante que los números. Y el problema es de récord cuando se pierde por completo la imprevisibilidad, porque son ya nueve carreras donde Nicolò Bulega gana con gran facilidad mientras Iker Lecuona termina segundo también con mucha claridad. Y, cada vez con más frecuencia -salvo cuando lo impide una actuación sobresaliente de un piloto excepcional como Miguel Oliveira-, es una Ducati independiente la que completa el podio, volviéndose cada vez más frecuente ver a las motos italianas copando el top 4 o hasta el top 6. Y es cuestión de tiempo que copen el top 9; porque la superioridad de la Ducati Panigale V4R sobre las otras Superbike es tal que cada vez más y más equipos optan por dicha maquinaria. De hecho, los siete primeros clasificados de la general de independientes llevan Ducati. La moto es tan buena que ya está dominando campeonatos como el japonés o el asiático, algo impensable no hace mucho. Y, dentro de esa superioridad de la Panigale, también resulta indiscutible que el Aruba.it Racing – Ducati ha conseguido llevar el paquete técnico a un nuevo nivel, haciendo que las demás V4R apenas opten al tercer escalón del podio. Nicolò Bulega se ha impuesto a Iker Lecuona y ya suma 16 victorias seguidas Y, dentro de esa superioridad del binomio entre la Ducati Panigale V4R y el Aruba.it Racing – Ducati, también resulta indiscutible que el nivel actual de Nicolò Bulega está por encima del de Iker Lecuona; algo perfectamente comprensible si se tiene en cuenta que el español está conociendo una moto y un equipo con los que el italiano lleva ya más de dos años. De hecho, la única esperanza para que no gane Bulega es que lo haga Lecuona, que cada vez parece más cerca. Todo este polisíndeton conduce a la raíz del problema: no se trata de que el mismo piloto lleve 16 victorias consecutivas, sino la sensación de que se han creado cuatro compartimentos estanco (Bulega, Lecuona, otras Panigale y el resto) que hacen que todas las carreras sean absolutamente predecibles y monótonas en la zona alta. Y, claro, la gente se está aburriendo. Y, desde luego, no parece que la solución pase por más penalizaciones en el flujo de combustible, ya que además en el pasado se les ha aplicado de forma conjunta con BMW primero y Bimota después. Seguro que en el WorldSBK están preocupados, porque esta situación no les beneficia en absoluto. Ya en el pasado legislaron varias veces para detener a Jonathan Rea, creando una norma que después se volvería en contra de Álvaro Bautista, al que también persiguieron con la norma del peso. E incluso fueron a por BMW para detener a Toprak Razgatlioglu. Y sí, es cierto que Ducati siempre ha disfrutado de un estatus privilegiado dentro del certamen, pero algo tendrán que inventarse para revertir esta situación, porque ni en las épocas más dominadoras de Rea, Bautista o Razgatlioglu se alcanzó tal nivel de predictibilidad.
Problema récord en el Mundial de Superbike
