
Aunque Porsche es una de tantas marcas que ha retrasado su conversión en firma eléctrica y modificado las previsiones de ventas de coches eléctricos en los próximos años, también es cierto que sigue trabajando muy duro para presentar una continua evolución, en términos de investigación y desarrollo, dentro de los vehículos sin emisiones.
En Zuffenhausen, desde el lanzamiento del Taycan, siempre han intentado elevar el listón. Así, en el IAA de Múnich, la firma alemana presentará la carga por inducción. Se acabaron los cables y conectores para recargar el coche. Sólo basta una placa con la tecnología Porsche Wireless Charging. Así funciona.
Una base de 50 kg (y 11 kW)
Imagina cargar tu smartphone por inducción, una operación ya habitual e incluso normalizada desde hace años. Pues bien, para los automóviles, la cuestión había sido desarrollada y abordada de manera prototípica durante años (en la Fórmula E, el Safety Car se cargaba de esta manera), pero nunca había llegado a completarse para el uso por parte de clientes.
Foto: Porsche
Foto: Porsche
Hoy, sin embargo, un cliente de Porsche puede utilizar esta placa One Box de 117 cm de largo, 78 de ancho y 6 de alto, anclada en un garaje, en un puesto de estacionamiento cubierto o incluso en un aparcamiento al aire libre. Será suficiente conectarla a la red eléctrica. ¿Qué significa esto? Que no será necesario montar ningún wallbox en casa.
Dicha placa, que tiene un peso de 50 kg, puede cargar hasta 11 kW y tiene una eficiencia de hasta el 90%; está dotada de un módulo LTE y WLAN para poder garantizar también en el futuro las actualizaciones de software de manera remota y asistencia eventual.
¿Cómo funciona?
La energía se transfiere por el aire aprovechando un campo magnético. En la placa hay una bobina hecha de cobre y ferritas. Y a través de esta bobina, pasa la corriente alterna, generando un campo magnético.
Las líneas verdes trazadas permiten seguir el recorrido para ‘centrar’ la zona de carga
Foto: Porsche
El concepto innovador desarrollado por Porsche tiene que ver con la posición del coche en relación con la propia placa. Cuando el vehículo alcanza la posición de estacionamiento óptima, el conductor es avisado.
La bobina secundaria, la que se encuentra a bordo del automóvil, actúa como receptor, y el campo magnético genera corriente alterna. Luego, un rectificador de corriente se encarga de convertir esta última en corriente continua, que en ese punto puede ser acumulada en la batería de alta tensión.
Estreno con el Porsche Cayenne
Porsche ha decidido desarrollar esta aplicación tecnológica para todos sus modelos futuros; el primero en el que se ha centrado, preparándolo desde el principio, es el nuevo Porsche Cayenne eléctrico, que se presentará dentro de unos meses.
Foto: Porsche
En palabras muy simples, para poder realizar la carga inalámbrica, será necesario instalar un dispositivo de hardware a bordo del coche, una placa que se encuentra (en el caso del próximo Cayenne), entre las ruedas delanteras, colocada en el chasis del vehículo.
Como se ha dicho, para iniciar la carga, será suficiente con estacionar el vehículo sobre la placa colocada en el suelo. En ese momento, el coche bajará automáticamente, gracias a la suspensión adaptativa, para facilitar la carga.
¿Cómo se controla la carga?
La placa en el suelo dispone de un sensor de movimiento y de un sistema de detección de la presencia de cuerpos extraños. El proceso de carga se interrumpe automáticamente si un ser vivo se interpone entre la placa a bordo y la placa en el suelo o si un objeto metálico se encuentra sobre esta última y se calienta. Todo el proceso puede ser controlado a través de la app My Porsche.
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