la nueva señal de la DGT desata quejas por miedo a sanciones y accidentes

la nueva señal de la DGT desata quejas por miedo a sanciones y accidentes
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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado en sus redes sociales la incorporación de la señal S991f, un nuevo indicador que alerta sobre la existencia de dispositivos de control para medir la separación mínima entre vehículos en autopistas y autovías. Según el organismo, la señal podrá ir acompañada de subcarteles superiores o inferiores con información adicional.

El objetivo de esta nueva medida, en teoría, es reforzar la seguridad vial y reducir los accidentes provocados por la falta de distancia de seguridad, uno de los factores de riesgo más habituales en vías rápidas. Sin embargo, la reacción ciudadana no se ha hecho esperar y las críticas han inundado las redes sociales.

Muchos conductores han expresado su malestar ante lo que consideran una norma difícil de cumplir en la práctica. “Genial. Voy conduciendo manteniendo la distancia de seguridad, otro vehículo me adelanta, se mete en medio y yo para seguir manteniendo la distancia freno y el de atrás me alcanza”, denunciaba un usuario.

Las quejas se centran principalmente en la imposibilidad de medir con exactitud la distancia respecto al vehículo precedente, ya que factores como adelantamientos o incorporaciones pueden alterar constantemente la separación. “¿Y cómo medimos que sean 70 metros o más, por ejemplo?”, cuestionaba otro conductor.

Otros han ido más allá, acusando a la DGT de utilizar la nueva señal con fines recaudatorios: “La distancia de seguridad es demasiado variable para considerarlo serio. Parece otra medida de presión para multar más”, escribía un usuario indignado.

La sensación generalizada es que esta normativa introduce más incertidumbre que seguridad. Algunos temen que, al intentar mantener la separación exigida, puedan provocar frenazos bruscos que desemboquen en alcances por detrás, justo lo que se pretende evitar.El debate vuelve a poner sobre la mesa la tensión entre seguridad vial y percepción de afán sancionador por parte de la DGT, en un momento en el que las carreteras españolas ya cuentan con numerosos controles de velocidad, alcohol y drogas.