La increíble historia del Corvette Grand Sport de 1963

La increíble historia del Corvette Grand Sport de 1963
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Entre las estrellas de la próxima temporada de subastas de coches de colección en Monterey, que tiene lugar en agosto, se encuentra uno de los Corvette más importantes que se han fabricado jamás.

Se trata del Chevrolet Corvette Grand Sport de 1963, un ejemplar cuyo valor se estima entre 11 y 13 millones de dólares (aproximadamente entre 10,1 y 11,9 millones de euros al tipo de cambio actual), una cifra que refleja su excepcional rareza y su papel fundamental en la historia de las carreras estadounidenses.

Fabricado por Chevrolet, la marca de General Motors, es uno de los cinco únicos Grand Sport fabricados y el primero de las apenas tres versiones coupé producidas.

El proyecto secreto creado para vencer al Shelby Cobra

El Corvette Grand Sport surgió gracias a la visión del ingeniero Zora Arkus-Duntov, considerado el padre del Corvette moderno, que quería desarrollar un coche mucho más ligero y competitivo que el Sting Ray de serie, con el fin de contrarrestar el dominio del Shelby Cobra en las competiciones estadounidenses e internacionales.

Aunque conservaba el aspecto del Corvette, el Grand Sport era, en realidad, un auténtico prototipo de competición, con un chasis tubular específico, carrocería de fibra de vidrio aligerada, numerosos componentes de aluminio y magnesio, y un peso reducido a unos 860 kilos, lo que suponía 590 kg menos que un Corvette tradicional de la época.

El ejemplar que se pone a la venta, identificado con el chasis 003, compitió en algunas de las carreras más prestigiosas de los años sesenta. Consiguió victorias en las competiciones de la SCCA, participó en la Bahamas Speed Week de 1963 y obtuvo el segundo puesto de su categoría en las 12 Horas de Sebring de 1964, pilotado por pilotos de la talla de A.J. Foyt, Jim Hall y Dick Thompson.

Uno de los Corvette más importantes jamás fabricados

Tras su carrera deportiva, este Grand Sport pasó por manos de unos pocos coleccionistas y fue objeto de una minuciosa restauración que duró más de cuatro años, con una inversión cercana al millón de dólares.

El trabajo ha devuelto al coche las especificaciones con las que compitió en las 12 Horas de Sebring de 1964, conservando gran parte de la estructura original y de los componentes fabricados directamente por Chevrolet.

El Corvette Grand Sport de 1963

Foto: RM Sotheby’s

En los últimos años, el coche ha participado en eventos de renombre internacional como el Goodwood Festival of Speed, la Rolex Monterey Motorsports Reunion y el Sonoma Motorsports Festival, además de recibir importantes galardones dedicados a los Corvette históricos.

Su combinación de rareza, autenticidad y palmarés deportivo lo convierte en uno de los coches estadounidenses más codiciados por los coleccionistas: con tan solo cinco ejemplares fabricados, es incluso más raro que el Shelby Cobra Daytona Coupé y el Ferrari 250 GTO, un detalle que contribuye a justificar una valoración que podría rozar los 13 millones de dólares.