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La Dirección General de Tráfico (DGT) está preparando un cambio profundo en el sistema de formación vial en España. El objetivo es modernizar los métodos de enseñanza y adaptarse a los avances tecnológicos actuales. En este sentido, se prevé un cambio estructural que afectaría tanto a las autoescuelas como a los futuros conductores.
En este contexto, las tradicionales autoescuelas se enfrentarán a nuevos retos y oportunidades. El modelo actual de formación en España surgió con las escuelas de formación a finales del siglo XIX. El primer recuerdo de una autoescuela moderna fue en 1908, en la ciudad de Madrid. Sin embargo, fue en 1934 cuando se aprobó la normativa que regulaba la formación en conducción y se reconocieron formalmente las autoescuelas
El nuevo modelo de la DGT: las autoescuelas, en peligro
El modelo que está planteando la DGT implica una revisión radical del sistema actual, que depende en gran medida de las autoescuelas tradicionales. El nuevo sistema tiene un nombre y ya se aplica en algunos países como Estados Unidos: tutores de Estado. En este modelo, los futuros conductores serían asignados a tutores o entrenadores viales que podrían ser parte de un sistema controlado directamente por las autoridades de tráfico.
En este nuevo modelo, el Estado tomaría un papel más activo en la formación vial, organizando y supervisando de manera más directa la formación de los conductores. La propuesta de los tutores de Estado también implicaría que la DGT podría tener más control sobre los contenidos que se imparten y garantizar que todos los formadores sigan una misma normativa y estándares de calidad.
Los futuros conductores serían asignados a tutores o entrenadores viales
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La medida permitiría ahorrar dinero y no tener que pagar los costes de la autoescuela. La iniciativa ya se encuentra en manos del Ministerio de Interior. De hecho, el ministro Fernando Grande-Marlaska se pronunció al respecto hace unas semanas: “Lo estamos estudiando y valorando, para poder tomar una decisión”.
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Además, el modelo de tutores también permite un mayor control de calidad al centralizar el sistema y ofrecer formación estandarizada. Permite también eliminar la competencia desleal porque el sistema sería más homogéneo, se eliminaría el riesgo de que algunas autoescuelas no ofrezcan una enseñanza adecuada.
Este nuevo modelo propuesto por la DGT está buscando modernizar el proceso de formación vial en España para adaptarse a los cambios tecnológicos y mejorar la seguridad en las carreteras. Las autoescuelas deberán adaptarse a una era donde la conducción ya no es solo una habilidad práctica, sino una competencia que debe tener en cuenta las nuevas tecnologías y desafíos de seguridad vial.
