![]()
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha querido despejar dudas sobre el funcionamiento y alcance de la baliza V16 conectada, el dispositivo que será obligatorio en España para determinados vehículos a partir del 1 de enero de 2026. Desde el canal oficial de Tráfico, Eduardo Valero, ingeniero del área de Gestión de la Movilidad, ha ofrecido explicaciones con el fin de aclarar qué datos transmite realmente este sistema y cuál es su verdadera utilidad en carretera.
Según Valero, la V16 conectada supone un paso más en materia de seguridad vial al combinar visibilidad física y digital. “Hemos comentado que la baliza V16 conectada es un dispositivo que aporta visibilidad física y virtual gracias a su capacidad para enviar nuestra geolocalización, tanto a los centros de gestión de tráfico para su indicación en los paneles de carretera, como a los sistemas de información de los navegadores de otros usuarios”, detalló.
El ingeniero subraya, sin embargo, que no se trata de un sustituto de los sistemas de aviso de emergencias. “La V16 conectada no es un sistema de aviso a los servicios de emergencia o e-call. Por tanto, en la medida de lo posible, será el propio conductor el que tendrá que dar la voz de alarma sobre su incidente desde su teléfono móvil o sistema e-call, si dispone de él”, señaló. De esta forma, la baliza se concibe como un elemento de apoyo que incrementa la seguridad, pero no sustituye la comunicación directa con asistencia sanitaria o policial en caso de accidente.
La cuestión sobre la privacidad de los datos era uno de los puntos que más dudas generaba entre conductores y asociaciones. Ante ello, Valero quiso ser tajante: “En este sentido, hay que dejar claro que la baliza solo transmite la posición exacta de nuestro vehículo al objeto de evitar siniestros viales, pero no recoge ni emite información personal nuestra ni de nuestro vehículo”.
La DGT confía en que esta tecnología permitirá reducir riesgos en situaciones de avería o accidente, al hacer más visible la localización de un coche detenido en la vía. De esta manera, otros conductores estarán advertidos con antelación, y la red de gestión de tráfico podrá reaccionar de forma más rápida para señalizar el peligro y minimizar la probabilidad de colisiones secundarias.
