
Jerez es un lugar mágico. Y, como lugar mágico, no siempre respeta las leyes de la lógica.
28 de abril de 2026 (20:20 CET)
Álex Márquez celebra su triunfo en Jerez con Nieto Peluqui
Dijo Álex Márquez en la previa del Gran Premio de España que, si vas liderando, debería ser obligatorio saludar al pasar por Nieto-Peluqui como hizo él en 2025. “Toda esa afición que se levanta a las 6 de la mañana se lo merece”, subrayaba el piloto de Gresini, apelando al espíritu invisible que sobrevuela ese rinconcito del planeta motociclismo.
Tres días después, así fue. Y fue él mismo el encargado de cumplir con esa obligatoriedad autoimpuesta, volviendo a fundirse en uno con ese corazón de Jerez que late al unísono, convirtiéndose en el epicentro de la afición mundial de las dos ruedas. Solo quien ha estado allí puede entender la magia especial que encierra ese lugar, convertido ya en sagrado para la religión del motociclismo.
“Repetir lo del año pasado sería increíble, pero no sería demasiado realista ahora mismo”, dijo también Álex Márquez en la rueda de prensa. No era falsa humildad ni estrategia. Lo pensaba de verdad. Lo pensaba por sus resultados en las tres primeras citas del año y por su (falta de) feeling en la frenada con la Ducati Desmosedici GP26.
Lo pensaba porque, por un momento, olvidó que Jerez es un lugar mágico. Y que, como lugar mágico, no siempre respeta las leyes de la lógica. Una lógica que colocaba a las Aprilia como indiscutibles favoritas y un Marco Bezzecchi imbatible los domingos.
Lo recordó el viernes cuando, como por arte de magia, acabó la jornada siendo el más rápido. Como si un giratiempo hubiese devuelto MotoGP a 2025, recuperó el feeling y, con él, la velocidad. De repente -y por más que intentase apelar a la prudencia- había presentado su candidatura a ganar e, incluso, a postularse como favorito.
Álex Márquez supera a Marc Márquez, MotoGP Jerez 2026
Sin embargo, la lluvia del sábado le relegó a un segundo plano para dar el protagonismo a su hermano (otra vez). Tras una fantástica pole, Marc Márquez venció el Sprint más apoteósico de la historia después de caerse, logrando un hito inédito cuando el cielo se abrió de repente y empezó a regar la pista del Ángel Nieto para que el mejor de sus frutos se encomendase a una remontada heroica para el delirio de toda la afición.
Una afición que, en un amplio porcentaje, anhelaba ver ganar al 93.
Así que, una vez más, Álex tenía que ver -desde fuera- su apellido en lo más alto del podio. Y, para colmo, él se había caído.
Pero todavía quedaba por delante un radiante domingo. Como si, esta vez, el giratiempo hubiese hecho desaparecer el sábado, el 73 lo retomó donde lo había dejado el viernes: siendo el más rápido.
Solventó rápidamente la papeleta del quinto puesto en parrilla ganando dos posiciones, superó a Marco Bezzecchi en el primer giro y a Marc Márquez en el segundo. Con pista libre, y tras la caída de su hermano, puso un ritmo que ‘Bez’ no pudo seguir para hacerse con su primera victoria de la temporada y la cuarta en MotoGP.
Dos de esas cuatro son en el mismo sitio en el que hace un año se estrenaba en la categoría reina. Está claro que el influjo de la magia de Jerez afecta al apellido Márquez pero, sobre todo, a Álex. A Álex Márquez Alentà. Por algo el color de Jerez es el azul.
Álex Márquez celebra su victoria en Nieto Peluqui, MotoGP Jerez 2026
