
El 13 de abril de 2025, Jorge Martín pensó que se moría, llegando a despedirse de su pareja.
13 de mayo de 2026 (14:00 CET)
Jorge Martín volvió a ganar una carrera de MotoGP en Le Mans 588 días después
El 13 de abril de 2025, Jorge Martín culminó su bajada a los infiernos. En un hospital de Qatar, pensó que se moría, llegando a despedirse de su pareja.
Era el final.
El final de un calvario que había comenzado apenas dos meses antes, cuando una espeluznante caída en el Test de Sepang le produjo tanto una fractura cerrada de la cabeza del quinto metacarpiano de la mano derecha, como una fractura cerrada de los metatarsianos tercero, cuarto y quinto del pie izquierdo.
Un calvario que continuó tan solo unas semanas más tarde, cuando volvió a caerse mientras entrenaba con la vista puesta en reaparecer en el Gran Premio de Tailandia que inauguraba la temporada; sufriendo una fractura compleja de radio, de algunos huesos del carpo de la mano izquierda y una fractura ipsilateral del calcáneo.
Tras perderse las tres primeras citas, en el Gran Premio de Qatar consiguió estrenar el número 1 que le reconocía como vigente campeón mundial de MotoGP; donde nuevamente el sueño se tornó en pesadilla. Un neumotórax y hasta once fracturas costales.
Una semana entera metido en un hospital. Quieto, mientras el universo de MotoGP -que no espera a nadie- seguía girando.
Yo me he sumergido en el mar de mi alma
a una profundidad
en la que sólo había oscuridad,
y calma.
Donde la presión del agua te aplastaba con su peso
¿Quiénes capaz de escapar al horizonte de sucesos?
Me he pateado el universo, he nacido y he muerto.
Cada vez que he ido con todo, he venido con lo puesto.
Una semana donde su cuerpo dejó de viajar a 300 km/h y seguramente fue su mente la que empezó a hacerlo.
Una semana y unos meses posteriores sin poder subirse a una moto, teniendo que encontrarle sentido a la vida lejos de la vida que le había dado sentido.
Jorge Martín en el hospital de Doha tras su accidente ayer en el GP de Qatar
Tras años pateándose el universo con la caravana del paddock, le tocaba emprender un viaje muy distinto a la profundidad del mar de su alma; y en ese paisaje de oscuridad y calma, descubrir quién era el Jorge Martín persona una vez despojado del Jorge Martín piloto.
Un proceso que se alargó durante meses y que acabó con -metafóricamente hablando- un nacimiento y una muerte. El viejo Jorge Martín había muerto, dando paso al nacimiento de un Jorge Martín totalmente nuevo.
Liberado. Convertido en mejor persona y en mejor piloto.
“¡He bajado al infierno para buscarme,
y he vuelto con los puños más cerrados,
y los ojos más abiertos!
Convertido en un experto
en perder y en perdonarme,
con el cuerpo siendo un cascarón de carne.
Cuando el tiempo estuvo a punto de matarme
ideé mi plan maestro:
agarrarme a la vida como al rehén en un secuestro”
Porque el viejo Jorge Martín creyó tocar el cielo el 17 de noviembre de 2024 cuando se proclamó campeón del mundo de MotoGP.
Y lo creyó porque, como todos los pilotos jóvenes, se pensaba indestructible.
No fue hasta su bajada a los infiernos cuando lo entendió todo. Que, por mucho que se repita hasta la saciedad que los pilotos están hechos de otra pasta, su cuerpo no deja de ser un cascarón de carne.
Esa experiencia es la que le permite afrontar este 2026 con los puños más cerrados y los ojos más abiertos. Convertido en un experto en perder -porque estuvo cerca de perderlo todo- y en perdonarse, supo agarrarse a la vida como al rehén en un secuestro en aquel hospital de Qatar .
Ahora sabe que el cielo no está en ver el primero la bandera a cuadros o en ver su nombre y su apellido tallados en el trofeo de MotoGP; sino en poder celebrar cada victoria con las personas que estuvieron junto a él cuando le tocó bajar a los infiernos.
“A veces hay que desatarse del pasado,
para empezar a caminar hacia el futuro”.
Jorge Martín ya se ha desatado del pasado, pero sin lamentarse por lo sucedido. En la rueda de prensa previa al Gran Premio de España, aseguró estar contento por todo lo que le había pasado. “Solo trato de aprender y crecer”, sentenció.
Dos semanas más tarde, cerraba el Gran Premio de Francia ganando tanto el Sprint del sábado como la carrera del domingo para acabar con año y medio de sequía dominical y ponerse a un solo punto del liderato de la clasificación general de MotoGP 2026.
La bajada a los infiernos ya es historia, porque aquello fue cosa del viejo Jorge Martín. Para el nuevo Jorge Martín, ha llegado el momento de empezar a caminar hacia el futuro.
Las frases citadas pertenecen a la canción ‘Por qué existe algo en lugar de nada’, de Ozelot.
