Kairos, “el trike eléctrico diseñado para que no vuelque”, ha pasado del diseño CAD y los rénderes virtuales a las pruebas reales en carretera. La marca ha precisado de varios años de desarrollo y afinación técnica, pero lo cierto es que todo apunta a que finalmente podría convertirse en toda una realidad. Además, se han desvelado algunos aspectos clave del modelo, así como la posible fecha de homologación del proyecto.
Kairos, el trike que “no es ni coche, ni scooter, ni motocicleta”
Entonces, ¿que se supone que es este vehículo de corte futurista?, te preguntarás tras haber leído el encabezado. Pues según lo define su creador, Mathieu L’Hopitault, estamos ante “un vehículo eléctrico de tres ruedas con sistema de inclinación que ofrece un enfoque radicalmente nuevo para la seguridad vial”. Para ello integra una elaborada arquitectura técnica donde se integra la protección del conductor en la propia estructura del vehículo.
Por otro lado, el equipo de desarrollo del Kairos ha buscado, en comparación con otros triciclos del mercado, gozar de un “mayor espacio de almacenamiento, aerodinámica mejorada, un diseño atractivo, características dinámicas superiores y una experiencia de conducción única”. Ahora, tras las primeras pruebas en condiciones reales, se está testando si todo lo anterior es o no viable en un futuro vehículo en serie.
Philippe Girardi, diseñador y jefe de proyecto, les comentaba a los compañeros de New Atlas en qué fase se encuentra actualmente el desarrollo del Kairos. De hecho en la web oficial de la marca se confirma que el “Paso 2” está completado y actualmente se hallan a la búsqueda de “socios industriales e inversores para pasar a la fase de validación completa”.
Sobre el papel todo va según lo previsto, aunque habría aún muchas incógnitas que despejar en torno al entramado electrónico y tecnológico que teóricamente formarían parte del Kairos en su fase final de producción. En cualquier caso el último prototipo del Kairos monta neumáticos 120/70-14 y 130/70-13, delante y detrás respectivamente.
Inicialmente, el modelo de producción, equiparía una batería de unos 30 kWh de capacidad y un sistema de propulsión eléctrica capaz de generar una potencia nominal de 40 kW con un pico de hasta 70 kW. En palabras de Girardi la velocidad máxima sería del orden de los 150 km/h.
La conducción pasa a un segundo plano
Si nos ceñimos a la descripción que hace la propia marca del Kairos, podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos que su desarrollo está enfocado al disfrute de la conducción: “Su fórmula inquebrantable combina dos promesas esenciales: en primer lugar, una arquitectura que potencia las sensaciones dinámicas y, en segundo lugar, innovaciones de seguridad totalmente novedosas que liberan el placer de conducir”.
Sin embargo, cuando leemos las declaraciones de Girardi en torno al aspecto sobre el que gira la propia filosofía del modelo, la seguridad, este relato se pone claramente en cuestión: “Diseñé Kairos basándome en una convicción simple: la seguridad no puede depender de una decisión que el conductor pueda optar por no tomar. Debe estar integrada en el vehículo, de forma sistemática e incondicional”.
Aquí entramos en uno de los dilemas más comentados dentro del sector de la moto en los últimos tiempos: seguridad sí, pero no a costa de eliminar el arte de pilotar. Mucho menos a que este aspecto quede en manos de la máquina. Es por ello, quizás, que los creadores de Kairos no quieren encasillar el modelo dentro de un sector en particular.
Lo que queda claro, basándonos en lo que sabemos hasta el momento, es que la carga tecnológica que anuncian será eficiente a costa de eliminar las sensaciones a sus mandos y por ende, muy probablemente, a muchos potenciales clientes.
