Harley-Davidson sigue sin encontrar soluciones
Más de un año después de aquello, y tras varios cambios en la dirección de la empresa, Harley-Davidson ha presentado recientemente el último informe financiero donde se recogen sus resultados finales del cuarto trimestre de 2025, así como el cómputo global anual y, como ya nos esperábamos, las noticias no son nada halagüeñas en este sentido. En palabras de Artie Starrs, presidente y director ejecutivo de la marca:
“Al cerrar un año difícil para la compañía, estamos tomando medidas deliberadas para estabilizar el negocio, restaurar la confianza de los concesionarios y alinear la actividad mayorista con la demanda minorista. Si bien los resultados a corto plazo reflejan estas medidas, el progreso que observamos refuerza nuestra confianza en el restablecimiento en marcha y en nuestra capacidad para reconstruir las ganancias y el flujo de caja a largo plazo de Harley-Davidson.”
Cerraba su discurso afirmando “que con una marca icónica, una comunidad de motociclistas profundamente leal y una red de concesionarios sin igual, creemos que Harley-Davidson está bien posicionada para trazar un camino claro hacia adelante”. Más allá de las conclusiones personales del propio Starrs, hay varios aspectos innegables en toda esta historia que parece que la marca ha pasado por alto o sigue sin percatarse de ellos.
Para empezar, el tipo de cliente que hasta ahora había logrado atraer gracias a su gama de modelos premium exclusivos. En general, hablamos de personas con alto nivel adquisitivo, de mediana y avanzada edad, que no solo buscan el divertirse a los mandos de una motocicleta. También requieren que sus monturas sean un elemento representativo de su estatus. El problema es que esta clientela cada vez es menor, principalmente por la merma en los ingresos de las personas casi de manera global.
Por otro lado, pero totalmente relacionado con lo anterior, el desarrollar y fomentar una gama de modelos de acceso sigue siendo un aspecto de vital importancia para la marca. Poder ofrecer alternativas más económicas a las actuales opciones que posee Harley-Davidson dentro de su oferta, ya no es opcional. Es muy improbable la subsistencia de la marca sin tomar medidas corporativas en esta línea.
Por último, y no menos importante, tenemos los nuevos aranceles que afectan a las motos americanas desde abril, fruto de las políticas económicas impuestas por la administración Trump. Estos han hecho encarecer, de manera generalizada, las tarifas aplicadas en todos los modelos que componen la gama 2026 de la marca.
En definitiva, una situación complicada que esperemos sepa resolver Artie Starrs y compañía.
