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Lo que a todas luces debía ser una jornada festiva en Palm Springs (California) casi acaba en una grave tragedia después de que un policía perdiera el control de su motocicleta al intentar hacer un caballito e impactara contra la multitud que estaba presenciando el desfile policial en el que participaba. Aunque hasta diez personas resultaron heridas de diversa consideración en el percance, por suerte ninguna de estas personas sufrió lesiones de gravedad y la temeraria actuación de este policía quedó en un gran susto.
El desfile de las fuerzas de seguridad de Palm Springs fue parado y cancelado tras el accidente que tuvo lugar en torno a las seis de la tarde en las cercanías del cruce de la calles Palm Canyon Drive y Amado Road. Y aunque por suerte no hubo que lamentar males mayores, este percance pone el foco en la responsabilidad de la policía y la conducta ejemplarizante que deben tener, más en un desfile en el que había multitud de niños con sus padres.
La maniobra tuvo lugar durante un desfile policial en el que participaban un buen número de policías en motocicleta.
Imprudencia absoluta
Hacer un caballito es una maniobra compleja, arriesgada y que además suele estar prohibida en las leyes de circulación, ya que se asocia a prácticas de conducción temeraria. Sin embargo, este policía decidió intentar hacer un caballito en pleno desfile con fatales consecuencias. No parece muy adecuado que una persona encargada de hacer cumplir la ley sea la que se propopone hacer un caballito a alta velocidad delante de la multitud, siendo incluso independiente si la maniobra termina con éxito o en accidente, como fue el caso.
En este sentido, Andy Mills como jefe de Policía de Palm Springs ha emitido un comunicado en el que lamenta el accidente, poniendo de relieve el malestar que existe por las lesiones sufridas por las mismas personas a las que deben proteger. Además, ha confirmado la policía ha abierto una investigación de tráfico para aclarar las causas del accidente, así como una investigación administrativa que posiblemente acabe con una sanción -veremos de qué tipo- para este policía imprudente.
Está claro que a un motorista común esta maniobra le supondría, como mínimo, una multa por conducción temeraria y con casi toda seguridad otra por exceso de velocidad, más allá de las propias consecuencias de provocar un accidente con diez personas implicadas. Ahora, la duda que nos queda si este policía recibirá una multa o sólo un tirón de orejas, porque como decimos existe un factor ejemplarizante que en estos casos se debe aplicar.
