Esta Triumph Bobber es tan salvaje que puede desafiar a toda una Hayabusa

Thornton Hundred Triumph Bobber

Las históricas arenas de Pendine Sands han vuelto a servir de escenario para una de esas historias que mezclan ingeniería artesanal, pasión y cierta dosis de locura mecánica. En esta ocasión, la protagonista es una Triumph Bobber profundamente modificada por Thornton Hundred, el conocido especialista británico en preparaciones personalizadas con sede en Milton Keynes. Así pues, lejos de conformarse con una custom de exhibición, decidieron desarrollar una moto capaz de competir seriamente en pruebas de velocidad sobre tierra.

Y, ¡vaya si lo hicieron! Además, el resultado no tardó en dar frutos. Pilotada por el fundador de la compañía, Jody Millhouse, la denominada “Pendine Racer” logró registrar una velocidad máxima de 132,28 mph en media milla (equivalentes a unos 213 km/h) y 106,98 mph en el cuarto de milla, aproximadamente 172 km/h. Tras 7 pasadas sobre la arena galesa, esas cifras fueron suficientes para asegurar 2 récords dentro de la categoría de motocicletas atmosféricas de menos de 1.350 cc con chasis de producción.

Eso sí, la jornada no fue sencilla. El equipo tenía previsto realizar intentos en la milla completa, pero el estado del terreno acabó condicionando la actividad. La arena especialmente blanda de Pendine impidió que se disputaran carreras más largas, obligando a centrar los esfuerzos en distancias más cortas. Aun así, la Bobber de Thornton Hundred consiguió medirse contra máquinas mucho más potentes y preparadas específicamente para este tipo de desafíos.

Según explicó Millhouse, en la playa compartían espacio con auténticos monstruos de velocidad como Suzuki Hayabusa turboalimentadas o Kawasaki ZZR1400 equipadas con basculantes extendidos. Sin embargo, la Bobber británica consiguió mantenerse en la pelea gracias a una característica poco habitual en este tipo de preparaciones extremas: conservar una geometría relativamente estándar.

Obviamente, detrás de los 2 récords hay mucho más que potencia bruta. El proyecto necesitó alrededor de 8 meses de desarrollo y comenzó de una manera peculiar. El punto de partida fue el chasis de una moto accidentada adquirido durante un viaje a Estados Unidos. Una vez enviado al Reino Unido, el equipo comenzó a ensamblar la moto utilizando componentes disponibles en el propio taller y aprovechando ratos libres entre otros trabajos. La filosofía era clara: construir algo especial sin partir de una plataforma nueva ni seguir una receta convencional. Y precisamente ahí reside parte del encanto de esta preparación.

Transformar una cruiser diseñada para disfrutar del paisaje en una máquina de récord exigía intervenir a fondo en el motor. El bicilíndrico en paralelo de la Triumph Bobber recibió una preparación integral que prácticamente duplicó su rendimiento respecto al modelo de serie. El resultado final ronda los 130 cv medidos en banco, una cifra espectacular si se compara con los aproximadamente 70 cv que entrega la Bobber estándar a la rueda trasera.

Así es la Triumph Bobber más bestia de la actualidad

Para alcanzar ese nivel, Thornton Hundred desarrolló internamente pistones de alta compresión y los combinó con árboles de levas de mayor alzada, mejorando tanto la respuesta como la capacidad del motor para girar con mayor agresividad. El apartado electrónico también fue completamente replanteado mediante un cableado específico y una ECU independiente programable, permitiendo un control mucho más preciso del funcionamiento mecánico.

Toda esa ganancia de potencia obligó igualmente a reforzar el embrague mediante muelles específicos capaces de soportar el incremento de par. Pero, la velocidad no depende únicamente del motor, y Thornton Hundred lo sabe bien. Así pues, el equipo eliminó más de 50 kg respecto a una Triumph Bobber convencional, una reducción muy significativa que ayudó a mejorar aceleración, manejabilidad y eficiencia sobre la superficie arenosa.

Entre los elementos clave para conseguirlo destacan las llantas de fibra de carbono, incluida una rueda delantera de gran anchura, además de un sistema de escape artesanal fabricado en acero inoxidable y rematado con silenciadores de titanio Akrapovič. Además, para reducir resistencia y mejorar estabilidad a alta velocidad, la “Pendine Racer” incorpora un semicarenado, un guardabarros delantero optimizado y una cubierta trasera específica.

Más allá de los detalles, el récord logrado en Pendine confirma una idea sencilla: incluso una moto nacida para rodar sin prisas puede convertirse, con suficiente imaginación y trabajo artesanal, en una auténtica máquina de velocidad. Y como muestra, un botón.