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Lo de China empieza a dar miedo. Se atreven con todo, hacen de todo, y lo hacen bien. En el caso del mundo de la automoción recuerda a los fabricantes japoneses en los años 60 y 70 y a los coreanos en los 90. Empezaron haciendo copias malas de vehículos europeos y actualmente son la referencia en cuanto a fiabilidad y tecnología.
En el gigante asiático parecen ir todavía más deprisa, y si las primeras motos que vimos llegadas desde China eran realmente sencillas, de escasa fiabilidad y en muchos casos, copias de otras motos, esto ha cambiado radicalmente. Cada vez vemos motos de mayor tamaño, calidad de fabricación y un completo equipamiento.
Y seguramente el ejemplo más extremo de lo anteriormente contado es un nuevo fabricante llamado Souo, la reciente rama motociclista del fabricante de automóviles Great Wall Motor (GWM).
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Fernando Sancho
Y Souo, del que ya hemos hablado en anteriores ocasiones, ha empezado la casa por la ventana con su S2000, una enorme y lujosa super rutera con un motor de 8 cilindros opuestos y 2.000 c.c. que entrega 152 CV, todas estas cifras superiores a las de la moto que ha tomado como referencia, la Honda Gold Wing (6 cilindros, 1.800 c.c. y 125 CV). La Souo tiene, además, un cambio automático de 8 velocidades y marcha atrás, una instrumentación con una enorme pantalla de 12,6”, un equipo de música de 8 altavoces y todo lo imaginable en equipamiento. ¡Ah, y el peso! Pesa cerca de media tonelada, unos 100 kg más que la Gold Wing.
Souo llevó hasta seis S2000, en sus diferentes versiones, al CES de Las Vegas.
GWM
En principio, este crucero de lujo estaba destinado a caprichosos y pudientes moteros chinos (de hecho, el 1 de enero se entregaron las 288 unidades fabricadas a clientes chinos), pero esta pasada semana GWM-Souo la llevó al conocido evento de Las Vegas CES (‘Consumer Everything Show’), donde los fabricantes de diversas disciplinas muestran sus últimas novedades tecnológicas.
Hasta seis motos de las tres versiones de su S2000 llevó Souo a la ciudad californiana, además de un chasis y un motor. La filial de Great Wall Motor quería mostrar al público norteamericano que no hay nada más grande y lujoso que su moto en la actualidad, y que seguramente va a desembarcar pronto en aquel país. Ojo con ellos.
