
Se podría pensar que un Bugatti W16 Mistral ya es lo suficientemente exclusivo en su versión básica. Al fin y al cabo, este roadster supone el broche de oro del legendario motor W16 de 8,0 litros: una despedida triunfal con 1.600 CV, del que solo se fabricarán 99 unidades. Sin embargo, para algunos clientes, la mera rareza no es más que el punto de partida.
Aquí entra en juego el programa ‘Sur Mesure’, el departamento interno de Bugatti dedicado a lo más exclusivo, en el que los deseos de los clientes se transforman en obras de arte sobre ruedas. El último resultado de este departamento lleva el poético nombre de ‘Le Retour du Jeune Prince’ (El regreso del Principito).
Bugatti W16 Mistral ‘El regreso del Principito’
Foto: Bugatti
La historia de este vehículo comenzó en octubre de 2023, cuando un coleccionista de Bugatti desde hace muchos años se reunió en Molsheim con Jascha Straub, director de Bugatti Sur Mesure. El objetivo: crear un vehículo que no solo fuera un homenaje a la obra de la literatura universal de Antoine de Saint-Exupéry, ‘El Principito’, sino también a la propia obra literaria del cliente, que continúa la historia del príncipe. Es precisamente este tipo de narrativa personal la que Bugatti, bajo la dirección de la jefa de diseño Sabine Consolini, ha traducido en un concepto visual.
Un cielo estrellado de cobre y plata
Al situarse frente al ‘Le Retour du Jeune Prince’, lo primero que llama la atención es su extraordinaria combinación de colores. El equipo desarrolló una paleta de colores propia a partir de cálidos tonos de cobre y bronce, que crean un brillo metálico y pretenden evocar el suave reflejo de la luz de la luna sobre la Tierra.
Estos tonos terrosos reaccionan de forma especialmente intensa a los cambios de luz, lo que pretende resaltar aún más las formas esculturales del Mistral. Incluso la icónica parrilla en forma de herradura se ha modificado: sus líneas 3D internas siguen ahora el flujo dinámico del capó delantero, lo que pretende conferir a la parte delantera una orientación hacia delante aún más marcada.
Al rodear este elegante vehículo se aprecia aún más la atención al detalle. En los flancos traseros y en la parte superior del alerón trasero se encuentra un cielo estrellado pintado a mano. Cada uno de estos astros plateados se ha incorporado directamente en la pintura mediante un laborioso proceso de capas y retoques.
Imagen de: Bugatti
Imagen de: Bugatti
Y como corresponde a un proyecto de esta envergadura, también hay un ‘huevo de Pascua’: cuando el alerón se despliega a altas velocidades o al frenar, se hace visible una composición oculta en la parte inferior del alerón. Muestra una reinterpretación de la que probablemente sea la escena más famosa del libro: el príncipe y el zorro.
Otras costosas diferencias con respecto al modelo de ‘serie’: el logotipo de Bugatti en la parrilla está ribeteado en oro, mientras que las pinzas de freno son de color cobre. Incluso los cubos de las ruedas llevan los emblemas ‘EB’ a juego. Quien eche un vistazo al compartimento del motor descubrirá, además, grabados personalizados de los personajes principales de la historia en el imponente motor W16.
Una rosa para la eternidad en la palanca de cambios
En el interior continúa el viaje literario. Bugatti utiliza aquí dos tonos de cuero: ‘Terre d’Or’, un beige claro y luminoso, y ‘Driftwood’, un tono más oscuro y terroso. Los paneles de las puertas son auténticas obras maestras de la artesanía de la tapicería; aquí se ha bordado la luna en el cuero, rodeada de innumerables motivos de estrellas que se extienden por todo el habitáculo hasta los reposacabezas. En la consola central se encuentra carbono visto marrón, decorado con detalles de estrellas.
Imagen de: Bugatti
Lo más destacado del interior es la palanca de cambios. En ella se engarza una delicada rosa plateada que parece una joya preciosa. Para que esta miniatura resultara lo más realista posible, se escaneó en 3D una flor real y, a continuación, se reprodujo fielmente en plata. Es una referencia directa a la rosa del Principito, símbolo de ternura y recuerdo.
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Fuente: Bugatti
Técnicamente, el Mistral sigue siendo la bestia de siempre: el motor W16 de 8,0 litros transmite sus 1.600 CV a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios de doble embrague de siete velocidades. Las prestaciones de conducción pasan a un segundo plano en este ejemplar tan especial, pero la certeza de que, con la poesía del Principito, teóricamente se podría alcanzar una velocidad superior a los 400 km/h, confiere a esta pieza única un toque muy particular. El ‘Le Retour du Jeune Prince’ es, por tanto, menos un coche y más un libro encuadernado en carbono y cuero, creado para ser leído, recordado y sentido.
