Si circulas en dirección contraria, te pinchan los neumáticos: la medida radical de un parking privado que indigna a los vecinos

la medida radical de un parking privado que indigna a los vecinos

Un polémico sistema de control de acceso a un parking privado ha desatado el caos en una pequeña población de Francia. Resulta que el propietario de los terrenos de una zona comercial en Roquebrune-sur-Argens decidió un día que había tenido basta de los vehículos que accedían en dirección contraria al espacio. Su solución ha sido radical como pocas: instalar una barrera de pinchos en el asfalto del acceso que permite circular en un solo sentido, el establecido.

Evidentemente, la novedad ha pillado a más de un conductor desprevenido y provocado numerosos pinchazos de coches y motos, una situación que ha indignado a algunos comerciantes de la misma zona y a muchísimos vecinos. ¿Lo curioso de todo ello? El sistema es perfectamente legal en el país vecino, mientras que en España una medida así pincharía en los juzgados.

“Bastantes coches circulaban en dirección prohibida. Así que podía pasar y había muchas probabilidades de que un día hubiera un accidente o un peatón acabara atropellado”, opina Greg, un artesano instalado en la zona comercial, en un reportaje de la televisión francesa. Los propietarios del terreno, donde se sitúan una panadería y una mercería, constataron que muchos se saltaban la dirección prohibida (a propósito o por despiste) a pesar de las claras señalizaciones al respecto.

La solución fue instalar la barrera antirretroceso de pinchos, que se repliegan cuando los vehículos circulan en la dirección adecuada y se mantiene rígida si lo hacen en dirección contraria. Por ahora, la medida se ha cobrado 10 neumáticos como mínimo, señalan los vecinos y comerciantes de la zona.

“Un señor que no estaba atento pinchó los neumáticos delanteros y traseros. No se dio cuenta de inmediato. Aparcó ahí porque iba a comprar su barra de pan. Cuando salió, pensaba que había sido otra persona quien le había pinchado las ruedas”, cuenta Franck Delage, un artesano del vecindario.

Los más críticos explican que hubieran preferido soluciones menos radicales, como la instalación de una barrera levadiza o una ampliación de la señalización de tráfico. La barrera de pinchos tiene un coste de entre 100 y 400 euros, mientras que la barrera tipo peaje o parking de supermercado sube a los 1.000 euros y requiere de mayor mantenimiento.

El ayuntamiento, ante el alud de quejas, ha tenido que sacar un comunicado en el que recuerda que la barrera está instalada en terreno privado y bien señalizada, un hecho que permite su instalación legalmente en Francia. En España, la legislación consideraría esta medida que daña directamente a los vehículos como abusiva o incluso negligente, y por eso no se ha visto una medida así ni en terrenos públicos ni privados… por ahora.