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Cuando España introdujo el 1 de julio de 2006 el carnet de conducir por puntos, el director de la DGT Pere Navarro, padre de la medida, considera que un relato prevalente se imponía en una sociedad española que veía morir a más de 3.000 personas al año por accidentes de tráfico. “El discurso era, ‘somos un país latino que le gusta la fiesta, que bebe vino y cerveza y que está todo el día cogiendo el coche para ir al mar o a la montaña y esto no tiene solución’. Hacía falta un poco de autoestima”, rememora.
Más de 3.300 personas habían muerto en la carretera en 2005, y hoy la cifra se ha reducido a un tercio gracias a la revolución que supuso para la seguridad vial la entrada en vigor hace ahora 20 años del carnet de conducir por puntos, cuando la responsabilidad se le trasladó al conductor, como recuerda el entonces máximo responsable de la Dirección General de Tráfico, hoy todavía en el cargo.
“Demostramos que si remamos todos en la misma dirección somos capaces de hacer posible lo que parece imposible; tenemos que ir todos alineados, porque si no, nos anulamos los unos a los otros”, destaca Navarro de la puesta en marcha de la medida y los resultados dos décadas después de la misma.
Los tres encargos del ministro
“Me cuesta creer que hayan pasado 20 años de la puesta en marcha del permiso por puntos”, señala Navarro, el artífice de esta medida, que, según relata, fue uno de los primeros encargos que le hizo el entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso, cuando se hizo cargo de la Dirección General de Tráfico (DGT).
En el primer encuentro en su despacho Alonso le hizo tres: el primero, acabar con “las colas de Arturo Soria (la calle donde se encuentra la Jefatura de Tráfico de Madrid); el segundo, poner en marcha el permiso de conducir por puntos; y el tercero, reducir los accidentes de tráfico, rememora Navarro.
A partir de entonces -asegura- cada vez que se encontraba con el ministro, este, antes de saludarle incluso, le preguntaba: “¿cómo va el permiso por puntos?”. Para Navarro, eso daba una idea de la implicación de entonces titular de Interior en la seguridad vial.
Pere Navarro acogió el encargo con mucha ilusión a pesar de que se trataba de una medida sancionadora. Pero venía de Europa. Ya en 1992 lo había aplicado Francia y antes el Reino Unido, explica el director de Tráfico.
“Nos aproximaba a Europa, nos hacia europeos y a todos nos hacía ilusión poner en marcha el permiso por puntos”, apunta.
El carnet de puntos se puso en marcha en España el 1 de julio de 2006Archivo
A su juicio, el cambio más importante que supuso su puesta en marcha es que introdujo el concepto de autorresponsabilidad. “Hasta entonces, la seguridad vial era un tema de la DGT, del Gobierno, pero a partir de ese momento se le dice al conductor, ‘tu eres responsable de tu conducta, de tu permiso y gestionas tus puntos'”.
Navarro achaca el éxito de la medida a que supuso un trato más igualitario para todos los conductores y lo explica así. “Las multas económicas a unos les hace mucho daño y a otros les importa un pepino, pero la retirada del permiso de conducir afecta por igual a todos. En los cursos de recuperación de puntos, el rico se sienta al lado del pobre y el famoso al lado del pringado. Tiene un cierto aire igualitario”, afirma.
El inicio de una revolución silenciosa
Cuando se le pregunta por la contribución del carnet por puntos a la reducción del número de fallecidos, Navarro responde con los datos: en 2006 había 128 fallecidos por millón de habitantes y actualmente 37, “lo que nos ha situado a la cola de Europa en número de víctimas mortales”.
“Somos un referente en seguridad vial en Europa. Esta es la diferencia”, subraya Navarro, que reconoce que ese descenso del número de fallecidos no se puede achacar solo al carnet de conducir por puntos. “Fue el catalizador que puso en marcha una nueva política de seguridad vial, lo que en la DGT llamamos ‘la revolución silenciosa de la seguridad vial”, porque muy poco después del carnet por puntos llegaron otras medidas como el nombramiento del primer fiscal de Seguridad Vial.
También se modificó el Código Penal para incluir como delito la conducción sin puntos y hubo que reformar el procedimiento administrativo sancionador para hacerlo más ágil y eficaz, recuerda.
Tráfico fluido en una salida de una gran ciudad en EspañaMarcos Villaoslada / EFE
Pere Navarro no ve en estos momentos posibles líneas de mejora en el carné por puntos. “Si lo viéramos obsoleto, no haríamos una fiesta de celebración, habríamos hecho una reforma”, puntualiza.
Lo que sí considera que habría que hacer algún día sería una revisión o una relectura del Reglamento de Circulación “para ver si alguna obligación es posible que haya quedado obsoleta”.
El responsable de la DGT valora que la medida esté totalmente asumida por la sociedad y cree que si al ciudadano “le explicas bien las cosas, el ciudadano responde”. Y pone como ejemplo la campaña de concienciación que se puso en marcha para informar del carnet por puntos y que duró seis meses.
Considera que esta medida se está “consolidando” después de las modificaciones que ha sufrido para introducir nuevas infracciones, como el uso del móvil al volante, afirma rotundo.
La conclusión que se puede sacar -recalca- es que la gente prefiere perder dinero que puntos. “Poca broma con esto, el permiso es fundamental, sobre todo fuera de las ciudades”, advierte.
¿Se hubiera aprobado hoy? Preguntado si una medida como esa se podría haber aprobado en estos momentos, Navarro responde: “La pregunta tiene su miga y no me hagas dar una respuesta… la pregunta la hago yo y dejo la respuesta en el aire; que la responda cada ciudadano”, dice.
En este sentido relata que durante la tramitación de proyecto había tres diputados -del PSOE, del PP y de Convergencia- a los “llamábamos ‘los tres mosqueteros’, porque iban a congresos y a mesas redondas contando las bondades del carnet por puntos. “¿Sería posible hoy en día? No lo sé”.
