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Los motos podrán circular por el arcén en casos excepcionales en toda España. O casi. Catalunya acaba de desmarcarse de una de las medidas estrellas de la Dirección General de Tráfico (DGT) recién aprobada por el Gobierno e incluida ya en el BOE para su aplicación efectiva a partir del próximo 1 de octubre. El cambio en el Reglamento General de Circulación (RGC) busca facilitar la vida de los motoristas en los grandes atascos, pero el director del Servei Català de Trànsit (SCT), ente de la Generalitat de Catalunya con las competencias transferidas en materia de seguridad vial, acaba de confirmar que esta medida no se aplicará nunca en el territorio.
Ramon Lamiel, el máximo responsable de tráfico en la comunidad autónoma, ha subrayado en una entrevista con 3CatInfo que el nuevo reglamento deja la aplicación de esta nueva medida a las autoridades pertinentes y ha reconfirmado una postura firme en contra de la misma “por motivos de seguridad”. Básicamente, la nueva norma existirá también en territorio catalán, pero según él no se aplicará jamás.
La solución de la DGT, aplaudida ampliamente por colectivos y asociaciones líderes del sector de las dos ruedas, permite la circulación de motocicletas por el arcén derecho cuando exista congestión de tráfico sin exceder la velocidad de 30 km/h y tras previa señalización del tramo por las autoridades pertinentes.
“Queremos ofrecer la máxima seguridad a la circulación de las motos, para ordenar esta circulación y porque el arcén es una infraestructura de seguridad para nosotros, donde gestionamos muchos de los accidentes que tenemos”, ha justificado Lamiel sobre la prohibición, que solo se aplicará por ahora en Catalunya.
Tráfico aprobó en el conjunto de España otras tres medidas generales que se aplicarán a todos los conductores de motocicletas y ciclomotores en el país.
El colectivo motorista es uno de los que más preocupa desde hace años en Catalunya y toda España. En lo que va de año, más de 20 han fallecido en las carreteras de la comunidad autónoma, la más letal para estos usuarios vulnerables de la vía pública. En 2025, 45 motoristas murieron en vías catalanes, un tercio del total de víctimas registradas en las carreteras del territorio el año pasado.
La decisión contradictoria del SCT y la DGT seguramente levantará ampollas, al tratarse de criterios opuestos para una misma situación en la que ambas entidades defienden que su opción es la más segura y provechosa en aras de mantener una movilidad fluida y la máxima seguridad vial en las carreteras del país.
