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La policía de Londres es un ejemplo de cómo las autoridades deben adaptarse a las nuevas estrategias de los criminales. La Metropolitan Police (Met) ha decidido combatir a los delincuentes que utilizan motos y bicicletas eléctricas de altas prestaciones… con sus propias armas: más motos eléctricas. El cuerpo londinense ha multiplicado por cinco su flota de motos eléctricas Sur-Ron, pasando de cinco a 25 unidades, con el objetivo de perseguir por las calles de la capital británica, con mayor agilidad y efectividad, a los cacos que proliferan en la misma.
La razón es sencilla: las mismas características que han convertido a las e-bikes y motos eléctricas modificadas en una herramienta habitual para cometer delitos son ahora aprovechadas por los agentes de la ley, una tendencia que ejemplifica Londres pero que puede verse incluso en España de la mano del Ejército. Las Sur-Ron son ligeras, tienen una gran capacidad de aceleración enorme y permiten moverse con rapidez entre el tráfico, atravesar calles estrechas e incluso subir o bajar escaleras en plena urbe. Terrenos en los que un coche patrulla o una motocicleta convencional tienen muchas más dificultades para seguir a un sospechoso.
La Met considera especialmente útil esta tecnología para combatir los robos de teléfonos móviles y otros objetos personales. Los conocidos como phone snatchers utilizan habitualmente vehículos de dos ruedas para acercarse a sus víctimas, arrebatarles el teléfono y escapar rápidamente entre el tráfico. Según la policía londinense, los robos de teléfonos se han reducido en más de 13.000 casos durante el último año, dentro de un descenso general del 14% de los delitos registrados por los equipos de proximidad.
Las Sur-Ron ya han demostrado su eficacia en persecuciones reales. El pasado 17 de agosto, unos agentes localizaron una bicicleta eléctrica circulando ilegalmente y sin seguro. Cuando su conductor intentó escapar, el policía que utilizaba una Sur-Ron pudo mantener el ritmo gracias a la aceleración de la moto. El sospechoso acabó perdiendo el control y fue detenido.
Varios agentes de la ley, con las nuevas motos eléctricas que patrullarán LondresMet Police
Solo cuatro días después, otra Sur-Ron participó en una persecución después de que un motorista intentara escapar durante un control. El agente lo siguió entre el tráfico y posteriormente por una zona residencial. Cuando el sospechoso cayó y continuó huyendo a pie, la ligereza y maniobrabilidad de la moto permitieron al policía mantener la persecución. El detenido llevaba una cantidad importante de drogas, conducía pese a estar inhabilitado y utilizaba matrículas falsas.
La ofensiva policial se produce en un momento en el que las e-bikes de alta potencia, muchas de ellas modificadas ilegalmente, se han convertido en una preocupación creciente para las autoridades británicas. En lo que va de año, la Met ha incautado más de 2.500 bicicletas eléctricas y patinetes ilegales, muchos equipados con baterías de mayor potencia o circulando sin seguro.
“Estamos usando las últimas innovaciones y tecnologías para estar un paso por delante de los criminales”, decía Sadiq Khan, alcalde de la capital británica. “Estas motos han sido muy exitosas a la hora de ayudar a los agentes a perseguir y reducir a los criminales que cada vez usan más patinetes o bicis eléctricas modificadas ilegalmente para cometer delitos, por eso es importante expandir nuestra flota”, añadía.
Las nuevas Sur-Ron ya están operativas en los barrios de Camden, Islington, Hackney, Tower Hamlets, Westminster, Kensington & Chelsea y Hammersmith & Fulham. Su despliegue deja una imagen curiosa: la policía londinense utiliza ahora la misma fórmula de movilidad rápida y ágil que los delincuentes para intentar ganarles la carrera por las calles de la ciudad.
