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Para quienes llevamos décadas analizando el asfalto y el barro sobre dos ruedas, el último movimiento de Kawasaki Heavy Industries nos obliga a resetear nuestros esquemas mentales. No es una Ninja, ni una KX, ni siquiera una Versys. Es un nuevo “vehículo” bautizado como Corleo, y es la evolución del prototipo Bex que ya nos dejó perplejos hace un par de años.
Ya hablamos de él cuando fue presentado en el salón de Osaka el pasado 2025. Estamos ante un cuadrúpedo robótico que, lejos de ser un juguete de feria, integra soluciones técnicas que cualquier motorista sabrá apreciar.
ADN de Akashi sobre patas robóticas
Lo primero que salta a la vista es su estética. El frontal evoca claramente el diseño de las ópticas de una sportbike moderna, y la estructura central mezcla materiales nobles como el carbono y metales ligeros.
Pero lo que realmente nos hace sentir “en casa” es el sistema de basculante trasero. Kawasaki ha implementado un mecanismo de suspensión independiente para las extremidades posteriores que recuerda directamente al brazo oscilante de una moto, diseñado para absorber las irregularidades del terreno mientras se mantiene la estabilidad del conjunto.
La primera “moto” todoterreno de cuatro patas.Kawasaki
En lugar de neumáticos, el Corleo apoya sobre cuatro “cascos” de caucho con estructura dividida. Este diseño permite una adaptación camaleónica a superficies donde una rueda de 21 pulgadas sufriría: rocas sueltas, escombros o praderas irregulares.
El hidrógeno como generador
Mecánicamente, la apuesta es tan audaz como su chasis. El corazón de esta “bestia” es un motor de combustión de 150 c.c. alimentado por hidrógeno. Sin embargo, no esperéis una transmisión por cadena. Este motor funciona como un generador de alta eficiencia que suministra energía eléctrica a cuatro unidades motrices independientes —una en cada pata—.
Este esquema híbrido no solo garantiza emisiones nulas (solo vapor de agua), sino que permite una gestión del par motor instantánea y precisa en cada punto de apoyo, algo vital para mantener el equilibrio en pendientes pronunciadas o terrenos descompuestos.
Pilotaje… o equitación técnica
Lo más fascinante para un experto es el sistema de control. Kawasaki ha prescindido de los mandos convencionales de acelerador y freno en favor de un sistema de control por transferencia de masas. El “jinete” dirige al Corleo mediante el desplazamiento de su propio peso, detectado por sensores en los estribos y el manillar. Es una simbiosis entre hombre y máquina que imita la comunicación natural entre un jinete y su caballo, pero asistida por una IA que recalibra constantemente el centro de gravedad.
Esta es la síntesis de lo que ofrecerá el simulador del Corleo.Kawasaki
Incluso la ergonomía es personalizable: los estribos son ajustables en longitud para optimizar la postura de conducción según la talla del usuario o la dificultad del ascenso. En el apartado de instrumentación, una pantalla HUD proyecta información crítica sobre el terreno y los niveles de hidrógeno, llegando incluso a marcar la trayectoria ideal sobre el suelo durante la navegación nocturna o alertar de la presencia y tipo de fauna salvaje en las cercanías.
Aunque Kawasaki proyectaba su llegada al mercado hacia el año 2050, todo se ha acelerado y prevé su venta en 2035, con primeras entregas para la Expo 2030 en Riyadh, Arabia Saudi. Y hay más, ya que ha comenzado la programación y diseño de un software de simulación del Corleo que estará listo en 2027, para entrenar a sus futuros jinetes.
Quieren que esté listo para la Expo de Riyadh 2030.kaw
El Corleo no es solo un ejercicio de ciencia ficción. Es una declaración de intenciones sobre cómo la tecnología de las dos ruedas puede mutar para conquistar terrenos donde la rueda, simplemente, ha llegado a su límite. Con el Corleo, Kawasaki ha sucumbido a la pasión de los japoneses, la creación de “mechas”…
