Si montar en moto lleva consigo una cierta actividad física, viajar en moto hace que ese esfuerzo se alargue en el tiempo. Así que habrá partes que puedan resentirse y, sin lugar a dudas, uno de esas zonas de nuestro cuerpo que lo hará y que, además, si lo hace nos fastidiará el viaje, es la espalda.
Cuidar la espalda antes del viaje es fundamental
Es por eso que al igual que preparamos el viaje en otros aspectos, nosotros mismos nos preparemos lo mejor posible para viajar en moto sin que acabemos con la espalda reventada. Así que, en realidad, el primer consejo que debemos tener en cuenta es el de estar en la mejor condición física posible porque, según los especialistas, la espalda sufre más de lo que pensamos. Por eso que cuanto más en forma estemos, menos posibilidades de sufrir problemas de espalda en el viaje.
Pero esto no surge de la nada, ni cinco minutos antes. Es más, si estás pensando en viajar en moto estas vacaciones de verano y ya no te estás cuidando la espalda y trabajándola, vas a ir justo. Una de las actividades que más ayudan a tonificar la espalda (no hace falta convertirse en La Roca) es con natación, y eso con dos sesiones a la semana es algo que se consigue. Por supuesto, el gimnasio o correr ayuda, y también el montar habitualmente en moto.
Rodar en moto habitualmente también te hace ganar físico
Es importante no caer en un error que se suele cometer, no tanto al viajar en moto como al hacer deporte en general, y es el de no calentar antes y no estirar después. Ojo, que hay quien estira los músculos antes y eso, en teoría, reduce la fuerza y la potencia muscular.
Planificar cómo viajar en moto correctamente implica tener una faja a mano y saber dónde parar
La planificación sigue siendo clave y, también, la prevención. Y es que cuando la espalda y más concretamente la zona de los riñones empieza a molestar, es que ya vamos tarde. Es por eso que lo suyo es protegerse de antemano con una faja. Hay espalderas que las traen de serie, pero si no, tan sencillo como una faja elástica de soporte nos va a facilitar y mucho la situación.
A esto hay que sumar que los tramos que hagamos tienen que tener una duración razonable, y tenemos que tener previstas paradas. El querer no parar no es buena idea, ni por seguridad ni por físico. Al final es mejor hacer varias paradas cortas, e ir recuperando y descansando las zonas más comprometidas de la espalda y, también del cuello, que hacer solamente una parada más larga. Es más, al parar, un poco de estiramiento ligero y movilización de las zonas que hayamos llevado más rígidas, nos ayudará a continuar el viaje con mayor comodidad.
Planificar los descansos es fundamental
Lógicamente, como en todos los ámbitos de nuestra vida, una hidratación adecuada es fundamental. Esto no solamente es que nos ayude con la espalda o no. Es que viajar en moto en verano conlleva riesgo de deshidratarse casi sin darse cuenta, y por eso ir bien equipado y beber agua ayudará a reducirlo.
Al final, una vez más, sobre todo lo que hay es que emplear el sentido común para que viajar en moto sea una experiencia memorable, y no una agonía.
