El verano y el calor afectan a los neumáticos de la moto más de lo que piensas y esto es lo que debes tener en cuenta

El verano y el calor afectan a los neumáticos de la moto más de lo que piensas y esto es lo que debes tener en cuenta
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El verano afecta a nuestra vida en general y, por supuesto, lo hace también a nuestras motos y sus neumáticos. Precisamente como los neumáticos son una parte vital en el comportamiento de la moto, y además son los encargados de transmitir por un lado todas nuestras órdenes al asfalto y, por otro, transmitirnos a nosotros las sensaciones desde la carretera, hay que tener en cuenta que su comportamiento varía.

Y sí, es que el calor hace que haya que tener diferentes cuestiones presentes antes de subirse a la moto porque afectan a sus características habituales y, por tanto, pueden hacerlo al funcionamiento y reacciones a los que estamos acostumbrados.

Lo primero y que a veces cuesta de asimilar es que sin tocar absolutamente nada, la presión interna del aire de nuestros neumáticos sube. Y no nos referimos únicamente en marcha, también afecta con las condiciones ambientales que nos rodean. Así que al expandirse el aire en el interior del neumático se reduce la superficie de contacto con el asfalto, lo que influye en el comportamiento. Por lo general tendremos menos adherencia y una menor estabilidad. Lo bueno es que es fácil de solucionar, tanto como revisar las presiones en frío cuando empieza el calor y adaptarlas. Por cierto, si cambias de altitud durante tus vacaciones también variará la presión.

Pero ojo, esto no quiere decir que tengamos que bajar las presiones por debajo de lo recomendado por el fabricante. Esto es un error. En el diseño de la moto, ya se han tenido en cuenta las temperaturas estivales, y cuánto aumenta por ello la presión. Si bajamos las presiones porque pensamos que evitaremos una sobrepresión, y nos sorprende una tormenta de verano, el neumático se enfriará y estaremos muy por debajo de la presión recomendada. La huella se deformará, los canales de agua se cerrarán y tendremos un mayor riesgo de pérdida de adherencia y aquaplanning.

Llevar las presiones correctas evita muchos de los problemas

Otra cosa que tienes que tener en cuenta es que con el calor nos expondremos, por lo general, a menor adherencia. Además del propio tema de la presión, la mayor temperatura puede hacer que se termine sobrecalentando. Si eso sucede y más si el neumático está con cierto desgaste, vamos a tener también una menor adherencia tanto en aceleración como, más importante, en frenada.

¿Por qué es más importante? Porque cuando se realiza una frenada de emergencia esa falta de adherencia aumenta los metros que necesitamos para detenernos, metros que a veces no hay. Con el neumático trasero se puede gestionar mucho mejor tanto manualmente como con las ayudas electrónicas.

En verano hay más temperatura dentro y fuera del neumático

Ese aumento de temperatura no solamente en el interior del neumático sino también en su exterior y en el asfalto que pisa, puede hacer que en situaciones extremas y con compuestos especialmente blandos suframos un desgaste prematuro. Esto sucedería especialmente en la banda de rodadura, siendo mucho menos habitual en los flancos siempre que estemos rodando en carretera y con las presiones correctas.

Por último y no por ello menos importante, hay que tener en cuenta que el riesgo de sufrir un reventón, especialmente si no llevamos la presión correcta y esta va muy por debajo, llevamos carga o la velocidad es excesiva. Actualmente esto es poco probable que suceda por las tecnologías que emplean los neumáticos de primer nivel, pero es algo que puede suceder si a estos factores previos le sumamos cortes en la cubierta generados por el “magnífico” estado de nuestras carreteras.

Confiar en un buen neumático y tenerlo en buen estado es fundamental

En cualquier caso todos estos riesgos se solucionan con observación y previsión. Hay que revisar no solamente las presiones sino el estado del neumáticos, evitar llevar mayor peso del estrictamente necesario, tener una conducción dulce y menos exigente y, aunque esto es algo que no siempre se puede hacer, buscar que al aparcar la moto quede en la sombra.

Esto último no solamente lo agradecerán tus neumáticos, también tus posaderas cuando te vuelvas a subir a la moto.