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Los datos científicos indican que al menos una de cada diez personas en el mundo sufre de una dolencia conocida como tinnitus. Se trata de un trastorno del oído que puede llegar a ser inhabilitante en el peor de los casos, con riesgo de pérdida completa de la audición si no se pone remedio a tiempo. A pesar de que cada vez hay más consciencia al respecto, ir en moto sin protección auditiva es un riesgo silencioso que muchos motoristas siguen subestimando hoy en día.
A diferencia de una caída o de un impacto, el daño en el oído no duele en el momento ni deja señales visibles inmediatas. Es una dolencia invisible, sin embargo, que puede desarrollarse kilómetro a kilómetro con consecuencias nefastas para los amantes de las dos ruedas.
El principal enemigo no suele ser el escape, sino el ruido del viento dentro del casco, que a partir de los 80 km/h puede alcanzar niveles claramente perjudiciales para la audición.
Los datos que aporta desde el Reino Unido Auritech, empresa especializada en soluciones para mitigar el efecto de la sobreexposición al ruido en humanos, afirman que el ruido que soporta un oído dentro del casco a partir de los 50 km/h es de hasta 95 decibelios. A partir de los 100 km/h, pueden alcanzar los 120 dB, números más propios de una discoteca o un entorno laboral con maquinaria industrial pesada donde los operarios usan cascos aislantes protectores.
La exposición continuada a estos niveles provoca fatiga auditiva y, con el tiempo, pérdida de audición irreversible. A estos niveles de los que estamos hablando, de hecho, la compañía esgrime que “daños irreversibles pueden ocurrir en menos de un minuto”. Muchos motoristas notan los primeros síntomas al bajarse de la moto: pitidos, sensación de oído taponado o dificultad para seguir una conversación. Lo preocupante es que, cuando estos signos se repiten, el daño ya está hecho y no puede repararse del todo.
Uno de los trastornos más habituales entre los motoristas es el tinnitus, un zumbido constante que puede convertirse en crónico. No solo afecta a la capacidad de oír, sino también al descanso, la concentración y la calidad de vida. En casos más graves, puede derivar en ansiedad o problemas de sueño. Aun así, el uso de protección auditiva sigue viéndose como algo opcional o innecesario, especialmente en trayectos cortos, cuando precisamente la repetición diaria es la más dañina.
“Se pasa por alto demasiadas veces por distintas razones, pero queremos cambiar el comportamiento y demostrar que proteger tu audición no empaña la experiencia y diversión de pilotar una moto, sino que la eleva y la protege”, apunta Wendy Faulkner, directora de Auritech. Entre el 2 y el 9 de febrero, la compañía regalará en Londres durante un evento del Bike Shed Club 100 pares de tapones especiales para motoristas como parte de su esfuerzo.
La paradoja es que proteger el oído no significa aislarse del entorno. Los tapones específicos para motoristas reducen únicamente las frecuencias más perjudiciales, permitiendo seguir escuchando el tráfico, las sirenas o el intercomunicador. Igual que hoy nadie discute la importancia del casco, la protección auditiva debería formar parte del equipamiento básico. Porque cuidar el oído no es una cuestión de comodidad, sino de salud a largo plazo y de seguir disfrutando de la moto durante muchos años.
