El pasado fin de semana tenía lugar un evento motero diferente a los que estamos acostumbrados a celebrar. Básicamente, porque el llamado Jubileo de los Motociclistas 2025 contaba, además de con miles de aficionados a lomos de sus monturas, con una ruta que culminaba en la famosa Plaza de San Pedro, en el Vaticano, donde les esperaba el recién nombrado Papa León XIV.
Un evento en el que un famoso sacerdote de la zona, Tadeusz Rozmus, conocido en redes sociales como «Don Biker», encabezaba la caravana a lomos de su Kawasaki Vulcan 1700. En la propia descripción de este Jubileo de los Motociclistas, la organización del evento explicaba que el mismo “no es una simple bendición de cascos… si no es una experiencia Jubilee única que une SOLIDARIDAD, hermandad de motociclistas, fe y pasión por el motociclismo.”
Jubileo de los Motociclistas 2025: A Dios también le gustan las motos
Este curioso evento motero es idea del párroco de Castel Gandolfo, una pequeña localidad italiana situada en la región del Lacio, a orillas del lago Albano, a 18 km al sureste de Roma. Tadeusz Rozmus es un apasionado de las dos ruedas que actualmente disfruta de una Vulcan 1700. Conocido entre los fieles bajo el sobrenombre cariñoso “Taddeo”, no pasa desapercibido allá donde va y lo reconocen.
Fruto de este amor confeso al mundo de la moto, Rozmus fue el encargado de encabezar el Jubileo de los Motociclistas desde la Piazza della Libertà en Castel Gandolfo para reunirse con el papa León XIV. El mismo explicaba al medio local Gazzetta: “El sábado es un día especial porque vamos a ver a Su Santidad, y no es algo que ocurra todos los días. Tengo que agradecer al ex prefecto y presidente del Moto Club Polizia di Stato, Francesco Capelli, quien lo organizó todo con gran habilidad y mucha pasión.”
Sobre de dónde le viene esta devoción por las motos comenta: “Mi primera moto no existe, porque a los doce años la construí yo mismo con la ayuda de mi padre. Era una colección de piezas que ensamblaba lo mejor que podía y que nunca olvidaré, también porque fue mi compañera en mis primeras aventuras, incluyendo la huida mientras me perseguía la policía por no tener carnet de conducir.”
Concluye: “Algunos amigos y yo nos poníamos matrículas falsas y corríamos por las calles: suena temerario y quizá lo era un poco, pero había pocos coches allí. Mi padre tenía una Junak personalizada, y cuando no estaba yo también la llevaba y me perseguía la policía con ella. Cosas que en mi país hacíamos de niños. Construir mi primera moto fue mi verdadera escuela, porque luego me hice ingeniero mecánico.”
El Jubileo de los Motociclistas 2025 reunía finalmente a unas 2.000 motocicletas y 3.000 participantes, mientras que los fondos recaudados de las inscripciones se destinarán a proyectos solidarios. Sin duda una iniciativa poco común, pero que vuelve a poner de manifiesto que esto del amor por el mundo de la moto no entiende de fronteras ni gremios.
