El buggy italiano apuesta por la conducción analógica

El buggy italiano apuesta por la conducción analógica

Se llama Brado y es una nueva empresa independiente que quiere ir a contracorriente del automóvil moderno, por lo que nada de tecnología digital ni conducción asistida. El proyecto, nacido en el corazón del Motor Valley, debuta con el Carbon Buggy, una reinterpretación contemporánea de los históricos buggies de las dunas que pone en primer plano el ‘puro’ placer de conducir.

Detrás de la marca se encuentra la experiencia de Matias Mussetta, técnico especializado en materiales compuestos con un pasado en Scuderia Toro Rosso, Lamborghini, Dallara y en el programa del Ferrari 499P, ganador de las 24 Horas de Le Mans de 2023.

Un buggy entre el carbono y la tradición

El Carbon Buggy nace de la unión entre un diseño esencial y la técnica derivada del automovilismo. El modelo retoma la arquitectura clásica de los buggies de las dunas, pero la actualiza con una carrocería íntegramente de fibra de carbono y detalles en titanio, una solución elegida para contener el peso y aumentar la reactividad del vehículo.

El responsable del diseño es Juan Manuel Díaz, diseñador conocido por proyectos como el Alfa Romeo 8C Competizione, el Audi R8 Spyder y el Audi RSQ e-tron Dakar. “Rediseñar un icono de la agilidad como el buggy ha sido un reto de sustracción. Hemos eliminado lo superfluo para dejar que las formas hablen el lenguaje de la velocidad y la autenticidad italiana”, afirmó el diseñador.

La mecánica sigue la misma filosofía minimalista. De serie cuenta con un motor bóxer Volkswagen 1.8 atmosférico refrigerado por aire de 85 CV, mientras que como opción está disponible una variante 2.0 de 110 CV. La transmisión es manual, la alimentación se realiza mediante doble carburador y no hay sistemas electrónicos de asistencia a la conducción.

“Hemos aplicado la experiencia avanzada derivada de la construcción de hiperdeportivos para crear un objeto que celebra la mecánica pura, donde cada gramo de carbono está al servicio de la emoción”, afirmó Mussetta, y añadió:

“Con el Brado queríamos devolver al coche a su esencia primordial”

Personalización total

Además de su alma técnica, Brado apuesta también por un fuerte componente artesanal y a medida. El cliente puede personalizar numerosos detalles del vehículo, desde los acabados de fibra de carbono hasta los revestimientos interiores, pasando por materiales inspirados en el mundo náutico.

La estrategia de la marca también está dirigida por Andrea Mazzuca, socio director de Maked y cofundador de Outlierman, quien define el Carbon Buggy como “un instrumento de libertad definitivo”. La idea en la que se basa el proyecto es la de proponer un coche concebido no tanto para el rendimiento absoluto, sino para la implicación emocional y para un uso vinculado a la aventura y al tiempo libre.

Con una longitud de 3,31 metros, configuración de 2 o 4 plazas, suspensiones regulables y neumáticos específicos tanto para todoterreno como para uso en carretera, el Carbon Buggy representa una de las propuestas más singulares surgidas recientemente.