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Prepararse para una ruta en moto puede ser casi como un ritual: revisar la presión de los neumáticos, comprobar el nivel de combustible, decidir qué chaqueta ponerse según el tiempo…
Pero hay detalles que muchos pasan por alto, esos pequeños objetos que apenas ocupan espacio y que solo echas de menos cuando ya los necesitas.
Lo curioso es que la mayoría de motoristas empieza a llevarlos después de que una ruta les haya dado una lección. Un chaparrón inesperado, un móvil sin batería, una pantalla del casco llena de insectos o una pieza que empieza a moverse más de la cuenta bastan para aprender que algunos accesorios valen mucho más de lo que cuestan.
No hace falta llenar el baúl. Unos pocos imprescindibles pueden ayudarte a resolver muchos de los imprevistos más habituales durante una ruta.
Objetos que ocupan poco y pueden salvarte un viaje en moto
Una botella de agua
Hidratarse también es una cuestión de seguridad.Duc Van/@duke91/Unsplash
Cuando el calor aprieta, la deshidratación aparece mucho antes de que tengamos sensación de sed y puede afectar a la concentración y a los reflejos.
No hace falta hacer largas paradas, basta detenerse unos minutos de forma regular para beber y seguir adelante. No solo llegarás mucho más fresco al destino, también reducirás el riesgo de sufrir un golpe de calor o de perder reflejos y concentración.
Bridas o cinta americana
Una solución provisional puede salvar el resto del viaje.Andrew Valdivia/@donovan_valdivia/Unsplash
No hace falta sufrir una avería para agradecer llevar unas cuantas bridas o un rollo de cinta americana. Una vibración, un tornillo que se afloja o una caída en parado pueden dejar una pieza suelta o un equipaje mal sujeto.
No son una reparación definitiva, pero sí una solución provisional que puede permitirte continuar la ruta hasta llegar a un lugar donde solucionar el problema.
Una batería externa
Quedarse sin batería es quedarse sin muchas cosas.Pi Supply/@pisupply/Unsplash
Hoy el móvil sirve para mucho más que hacer llamadas. Es navegador, cámara, cartera digital y, en caso de emergencia, la forma más rápida de pedir ayuda.
Quedarte sin batería en mitad de una ruta puede convertirse en un problema mucho mayor de lo que parece. Por eso, una batería externa cargada es una de esas pequeñas inversiones que siempre valen la pena.
Un tubular fino y transpirable
Pequeño, ligero y mucho más útil de lo que parece.Diego Gavilanez/@gego98/Unsplash
Lo relacionamos más con el invierno porque protege del frío, pero en verano también puede ser muy útil. Un tubular fino ayuda a absorber parte del sudor del cuero cabelludo, hace más cómodo el uso del casco y puede proteger el cuello del sol durante las horas de mayor exposición.
Además, resulta mucho más sencillo lavar un tubular después de una ruta que limpiar constantemente el interior del casco de sudor.
Un paño de microfibra
Un paño de microfibra nunca estorba y siempre acaba siendo útil..Angry Kat/@_ks_/Unsplash
Basta con unos cuantos kilómetros para que la pantalla del casco o la cúpula acumulen polvo, insectos o pequeñas manchas que terminan dificultando la visión.
Un paño de microfibra apenas ocupa espacio y permite limpiar estas superficies sin dañarlas, algo especialmente útil cuando la suciedad empieza a convertirse en una molestia.
Un chubasquero ligero
Mejor llevarlo y no usarlo que echarlo de menos bajo la lluvia.Sushanta Rokka/@sanoyatra/Unsplash
Una tormenta de verano puede aparecer cuando menos la esperas, especialmente en zonas de montaña, y convertir una ruta perfecta en un trayecto bastante incómodo.
Llevar un chubasquero ligero apenas ocupa sitio y puede evitar que acabes completamente empapado antes de llegar a tu destino.
Una linterna frontal
Buscar algo a oscuras, hacer una pequeña reparación… dejará de ser un problema.Head Accessories/@headaccessories/Unsplash
No siempre hace falta una avería para necesitar luz. Buscar algo en el baúl cuando ya ha anochecido, revisar una rueda o localizar un objeto que se ha caído resulta mucho más sencillo con una linterna frontal.
Además, al dejar las manos libres, es mucho más práctica que una linterna convencional.
Toallitas o papel higiénico húmedo
Hay “emergencias” con las que no conviene improvisar.Natracare/@natracare/Unsplash
Pocas cosas ocupan menos espacio y resultan tan útiles durante una ruta. Sirven para limpiarte las manos después de repostar, refrescarte cuando el calor aprieta o solucionar un “pequeño imprevisto” cuando no tienes un baño cerca.
Son uno de esos objetos que rara vez echas de menos… hasta el día que realmente tienes una urgencia.
Un pequeño botiquín
Es necesario llevarlo pero ojalá nunca tengas que abrirlo.Margo Evardson/@stadinstudio/Unsplash
Nadie sale de ruta pensando que va a necesitarlo, y precisamente por eso conviene llevar uno. No hace falta que sea grande: unas tiritas, gasas, una venda, esparadrapo y desinfectante pueden ser suficientes para atender pequeños cortes o rozaduras hasta llegar a un lugar donde recibir una atención adecuada.
Otros objetos muy útiles
Cada ruta te enseñará algo nuevo y te ayudará a adaptar tu lista de imprescindibles.Amazon
Tampoco está de más reservar un hueco para otros objetos que pueden resultar muy útiles, como un protector solar, unos guantes de nitrilo o un pulpo (o una red elástica) para sujetar posible equipaje extra.
Ninguno de estos objetos garantiza que una ruta vaya a salir perfecta. Pero sí pueden ayudarte a resolver esos pequeños contratiempos que aparecen cuando menos los esperas y que, sin estar preparado, pueden complicar mucho más el viaje.
