
Los motoristas de la Guardia Civil de Tráfico forman parte habitual del paisaje en muchas carreteras españolas, especialmente en rutas frecuentadas por motos. Sin embargo, hay determinadas situaciones en las que es mucho menos probable encontrárselos patrullando sobre dos ruedas. Y no es casualidad. Las condiciones de trabajo y los propios protocolos de seguridad hacen que los agentes de tráfico en moto tengan ciertas limitaciones operativas muy concretas. Uno de los factores más importantes es la meteorología. Cuando llueve de forma intensa o cae granizo, las órdenes habituales para los motoristas son regresar a base o buscar refugio si no es posible volver con seguridad. En estas condiciones, el riesgo sobre la moto aumenta considerablemente, tanto para los agentes como para el resto de usuarios de la vía. Por eso, en días marcados por tormentas fuertes o climatología muy adversa, lo más habitual es que la vigilancia pase a realizarse principalmente desde coches patrulla. La temperatura también juega un papel clave. Los protocolos operativos establecen normalmente que las motos patrullen dentro de un rango aproximado de entre 5 y 35 grados. Cuando la temperatura cae por debajo o supera esos valores, el uso de motocicletas se reduce drásticamente y se priorizan los vehículos de cuatro ruedas. Esto significa que en episodios de frío extremo o durante olas de calor especialmente duras es mucho menos frecuente ver motoristas de la Guardia Civil en carretera. Lee también: Esto es lo que cobra un motorista de la Guardia Civil al mes Además, hay otro factor que también influye: cada vez hay menos agentes patrullando en moto. Las condiciones laborales, el riesgo constante y las exigencias físicas de esta especialidad hacen que sea menos atractiva que hace años, algo que se traduce en una menor presencia de motoristas en algunas zonas. Eso sí, todo esto no significa que desaparezcan completamente los controles. Simplemente cambia el tipo de vigilancia. En muchas ocasiones, aunque no haya motos patrullando, sí puede haber coches camuflados, radares móviles o controles estáticos en carretera. Especialmente en rutas habituales de motoristas, fines de semana o periodos vacacionales, la vigilancia sigue existiendo aunque no se vea una BMW blanca y verde circulando. En definitiva, si llueve intensamente, graniza, hace mucho frío o las temperaturas son extremadamente altas, es bastante probable que no veas motoristas de la Guardia Civil patrullando. Pero eso no significa necesariamente que la carretera esté libre de controles.
Cómo saber cuándo no hay motoristas de la Guardia Civil
