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Brad Binder es uno de los pilotos con más carácter de la parrilla de MotoGP. El sudafricano, actual piloto del equipo oficial KTM, siempre ha mostrado una personalidad directa, competitiva y muy ligada al mundo de las motos desde edades muy tempranas. En una entrevista reciente con ‘Moto.it’, el corredor recordó una anécdota sorprendente de su adolescencia.
El piloto explicó que, cuando apenas tenía 14 años, llegó a ir al colegio con una Suzuki GSX600, una moto de gran cilindrada que en Europa sería impensable asociar a un menor de esa edad. Binder, que en agosto cumplirá 31 años, lo contó con naturalidad y con el tono distendido de quien mira atrás con una mezcla de humor y recuerdo familiar.
La pregunta fue directa: “¿Es verdad que a los 14 años ibas al colegio con una Suzuki GSX600?”. Y Binder respondió: “Sí. En Sudáfrica puedes salirte con la tuya en muchas cosas. Fui al garaje y podía elegir entre un scooter y una 600, así que preferí la 600”.
Brad Binder, en Montmeló 2026Siu Wu / EFE
La respuesta refleja hasta qué punto su relación con las motos empezó pronto y en un contexto muy diferente al europeo. Binder, nacido en Potchefstroom en 1995, creció en un entorno en el que la pasión por la velocidad y la mecánica formaba parte de su día a día.
El periodista insistió en si no era demasiado pequeño para conducir una moto así. Binder no esquivó la cuestión y añadió: “Sí, era pequeñísimo, pero en África es distinto que en Europa”, decía entre risas. Una anécdota que ayuda a entender mejor el carácter de un piloto agresivo, valiente y acostumbrado desde joven a convivir con motos potentes.
